Las incautaciones de marihuana se disparan en la Comunitat Valenciana y ya son 14.000 las plantas confiscadas este año

Plantación de marihuana desmantelada por la Guardia Civil y la Policía Nacional en una nave industrial en Xàtiva.
Plantación de marihuana desmantelada por la Guardia Civil y la Policía Nacional en una nave industrial en Xàtiva. / Lp

Los invernaderos clandestinos mueven decenas de millones de euros y desencadenan homicidios y robos de droga entre traficantes

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

Los invernaderos de marihuana mueven cada año decenas de millones de euros en la Comunitat Valenciana y desencadenan graves delitos, como homicidios, secuestros y robos con armas de fuego, perpetrados por bandas criminales en la mayoría de los casos y por algunos delincuentes comunes. La lucha policial contra los traficantes de cannabis sativa, nombre científico de esta droga, se ha saldado con la detención de más de 150 personas y la incautación de 14.000 plantas de marihuana en la provincia de Valencia en lo que llevamos de año, según datos facilitados por la Guardia Civil y Policía Nacional.

Muchos de estos individuos arrestados son jóvenes que comenzaron a consumir marihuana a escondidas cuando eran adolescentes. Luego conocieron a alguien que les ofreció droga gratis a cambio de venderla a sus colegas, y tiempo después acabaron cultivándola e incluso algunos, empujados por su vanidad, hasta presumieron de sus pequeñas cosechas clandestinas en las redes sociales.

Pero el cultivo de marihuana a gran escala es más peligroso y punitivo. Prueba de ello son los homicidios de tres hombres en Palma de Gandia, Alberic y Valencia en los últimos años, así como las condenas de tres a seis años de cárcel que cumplen en la actualidad varios traficantes en la prisión de Picassent.

Tres crímenes desde 2010

El 27 de noviembre de 2010, cuatro individuos quedaron con César P. y otro hombre en una vivienda de Alberic para comprarles tres kilos de marihuana por 13.500 euros, aunque su verdadera intención era robar la droga. Después de obligarlos a arrodillarse, uno de los asaltantes disparó a César cuando intentaba escapar. La víctima murió en la calle poco después tras recibir un tiro en la espalda. Tenía 31 años.

El 21 de octubre de 2015, otro joven de 20 años perdió la vida cuando intentaba robar marihuana en una finca rural de Palma de Gandia. El vigilante de la plantación disparó con una escopeta a los tres individuos que saltaron la valla de la parcela. Uno de ellos murió al recibir un tiro en la cabeza y los otros dos resultaron heridos.

El supuesto robo de varios kilos de marihuana desencadenó otro crimen en Valencia el 16 de febrero de 2016. Javier R. C., de 33 años de edad, murió junto al Hospital La Fe tras ser agredido por nueve individuos con palos, un cuchillo y una porra metálica. Los asaltantes también rompieron las ventanillas del vehículo donde estaba la hija de cuatro años de la víctima. Javier murió al recibir una cuchillada en la arteria aorta. Días antes del crimen, varios miembros del clan agresor acudieron al domicilio de la madre de la víctima y le advirtieron de que iban a matar a su hijo si no les devolvía «lo que había robado».

Además de los ajustes de cuentas entre traficantes, los cultivadores de marihuana también exponen a serios peligros a sus vecinos por el riesgo de incendio en los invernaderos clandestinos. Los transformadores, focos halógenos y otros aparatos eléctricos que mantienen constantes los grados de temperatura y humedad en las plantaciones se averían o recalientan y causan fuegos, como sucedió el 11 de enero de este año en una vivienda de la calle Ramón Castro de Valencia. El pasado 5 de junio, otro incendio en una finca de Huelva destapó el cultivo de 64.569 plantas de marihuana, uno de los invernaderos de droga más grandes descubiertos en España.

La marihuana también se ha convertido en el primer peldaño hacia el consumo de otras drogas más peligrosas, y su adicción crónica puede incluso desencadenar comportamientos muy violentos. El pasado 30 de junio, un hombre de 35 años mató a tiros a sus padres en Paterna porque le encerraron en casa para que no fuera a comprar marihuana.

Tras dispararse el cultivo de esta droga, las patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional rastrean urbanizaciones, zonas rurales y cascos urbanos en busca de solares, huertos, terrazas, ventanas o huecos por donde asoman las hojas de marihuana. Hasta el helicóptero de la Guardia Civil de Valencia colabora en la detección de estos cultivos ilegales, algunos de ellos camuflados en campos de naranjos o pleno monte con sistemas de riego por goteo.

Entre los invernaderos clandestinos descubiertos este año destacan los desmantelados en dos naves industriales de Xàtiva y Manises, donde los agentes confiscaron 1.500 y 4.000 plantas, respectivamente, así como otros cultivos ilegales localizados en Gandia, Torrent, Montserrat, Ribarroja, la Pobla de Vallbona y Carlet, entre otras poblaciones.

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