Igor 'El Ruso', el fantasma de las mil caras

Atlas

Camaleónico y capaz de ganarse hasta al capellán de la prisión, Norbert Feher, el presunto asesino de Teruel, está relacionado con otros tres crímenes en el país transalpino

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

En Italia sólo Matteo Messina, el histórico capo de la Cosa Nostra escondido desde hace más de dos décadas y con 50 homicidios a sus espaldas, era una persona más buscada que Igor Vaclavic. Y eso que Igor Vaclavic ni siquiera existe. El nombre es una de las identidades falsas empleadas por Norbert Feher, el presunto asesino de dos guardias civiles y un vecino de Teruel. Hasta tal punto tuvo éxito la simulación del asesino múltiple, que en el país transalpino llegó a ser fichado por la policía, e ingresado en prisión, bajo esta identidad fraudulenta. Nadie supo que su nombre real era Norbert Feher hasta que Serbia, su país natal, les sacó del error en una requisitoria de la Justicia.

«Cae en España el fantasma de las mil caras», titulaba este viernes el periódico 'La Repubblica', en una crónica plagada del alivio que ha supuesto para la población italiana la detención del fugitivo. Exmilitar serbio, experto en el manejo de armas de fuego, tiro con arco y armas marciales, comenzó una alocada huida tras cometer dos crímenes en sólo una semana: el 1 de abril mató de un tiro en el pecho al dueño de un bar de Bolonia por un puñado de euros que tenía en la caja y el 8 de ese mes asesinó de tres tiros a un guardia forestal que dio el alto a la furgoneta Fiat Fiorina blanca robada en la que circulaba.

E Italia entró en pánico. Feher empleó tácticas militares para escabullirse del intenso rastreo de la policía con agentes, perros y hasta drones. Los habitantes de Ferrara y Bolonia, por donde se sospechaba que estaba el desalmado, vivieron meses de psicosis. Mediums se ofrecieron a los 'Carabinieri' para facilitar pistas de su paradero. Algunos vecinos llegaban a dejar ropa y comida en las puertas para que si el criminal pasaba por la zona se abstuviera de entrar en sus hogares. Sobre todo después de que el rastro de las armas empleadas en los dos asesinatos llevaran a relacionar a 'Igor El Ruso', como se hacía también llamar, y a su banda delictiva con otro homicidio: el de Pier Luigi Tartani, un jubilado de Ferrara al que en 2015 habían atado y molido a golpes hasta la muerte, quitándole fusiles empleados en el reguero sanguinario de 'Igor'.

Cientos de ejecuciones

Un repaso a su perfil de Facebook permite ver hasta una decena de fotografías del criminal con aspectos totalmente diferentes. Ingresó en prisión en 2006 para cumplir una condena de ocho años por robo a mano armada. En la cárcel, además de su falsa y por un tiempo confundida identidad, le gustaba también hacerse llamar 'Ezekiel'. Aficionado a las caricaturas, pintó a muchos reclusos entre rejas. Allí se jactaba de haber sido militar del Ejército Rojo, haber combatido en Chechenia y de haber participado en cientos de ejecuciones, según recoge 'La Repubblica'.

En la cárcel llegó a ganarse al capellán del presidio, que tras su fuga lo definió como «un hombre temeroso de Dios» y le rogó que se entregara, como publicó el mismo rotativo. Las autoridades serbias desconocían si Norbert Feher tenía familia allí, dónde había vivido y si su periplo criminal tenía también ramificaciones en la antigua república yugoslava. Parte del nebuloso pasado del criminal eslavo que ahora tratan de reconstruir al unísono las policías española, italiana y serbia.

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