HUIR DE LA QUEMA

MANUEL ALCÁNTARA

No es fácil driblar de cintura a Rajoy, porque es demasiado rígido. Quizá este hombre bueno no esté diseñado para transitar tiempos malos, pero todo el que hace lo que puede es un héroe, porque los demás no hacemos nada. Encarcelar a los promotores de las revueltas separatistas tiene su mérito, porque de una manera o de otra habrá que impedir el referéndum ilegal. No sabemos si el mejor método será enviar al trullo sin fianza a los que han diseñado la revuelta, pero hay que reconocer que el desorden ha estado realmente bien organizado. Nadie sabe a qué atenerse que no sea a las propias circunstancias. El nefasto separatista Puigdemont aspira a ser un héroe de la independencia, pero para eso falta mucho y además no depende sólo de él. ¿Se equivoca la justicia al mandar a prisión a los agitadores del separatismo? ¿Aciertan al dejar en libertad a Trapero? ¡Quién supiera dónde está la verdad! Los filósofos, que se han agotado buscándola, dicen que está en un pozo. El president de la Generalitat no se aclara. ¿Declaró la independencia de Cataluña o esperó a que la declarasen otros?

Todos los fuegos y el fuego, que dijo Cortázar mientras percibía el olor a chamusquina del mundo propio y ajeno. Nuestros vecinos de la izquierda, según se mire, han registrado 500 fuegos en un solo día con más de 36 muertos. La cosa está que arde, pero nosotros somos esa cosa que llamamos ínsula ibérica. Hermanos incendiarios, cada cual con su tea en la mano. ¿Cómo se puede huir de la quema si el fuego es nuestro propio combustible? Meter en chirona a los promotores de las revueltas separatistas no es la solución. Quizá tampoco lo sea aplicar el artículo 155, porque el fuego somos nosotros. Cada uno de nosotros.

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