El hijo de la bailarina que quiso ser estrella

J. A. M. VALENCIA.

La 'portuguesiña'. Así llamaba Julio Iglesias a aquella bailarina veinteañera de Lisboa a la que conoció en julio del 75, cuando todavía era esposo de Preysler. María Edite Santos Raposo narra con detalle el supuesto 'affaire' en 'Un hijo con Julio Iglesias' (2008), sus memorias sobre el origen de Javier. Debutó en una sala de fiestas de Sant Feliu de Guixols en la que también actuaba el cantante tras triunfar en Eurovisión. «No fue un flechazo, pero nos gustamos», narra en el libro. Y de ahí, a la presunta cita amorosa.

Javier nació en primavera de 1976 y se crío con su madre en el barrio valenciano del Cabanyal. Tiempo después de su nacimiento, María Edite se casó con Rafael Sánchez, del que Javier tomó el apellido, y alumbró otro hijo.

El supuesto Iglesias estudiaba segundo de BUP cuando, con 16 años, saltó a la fama por la lucha de su madre para que se reconociera la paternidad. Su rostro, casi un calco del cantante, llenó portadas y programas de televisión. A mediados de los noventa, se adueñó del apellido Iglesias para publicar dos discos: 'Soy como tú' (1995), título cargado de ironía al que siguió 'Lucha y verás' (1999).

Hoy Javier Sánchez se ha alejado de platós y micrófonos. Tiene trabajo remunerado en un negocio cerca de Valencia. Está casado y todavía no ha sido padre. De confirmarse la paternidad, se convertiría, de golpe y porrazo, en el noveno hijo de Julio Iglesias.

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