Guerra policial contra el bulo

Guerra policial contra el bulo

La Policía Nacional alerta de una nueva oleada de falsedades en redes sociales | Sanidad desmiente un mensaje que anuncia el regalo de camas y mobiliario del Hospital Arnau de Vilanova

J. A. MARRAHÍ Valencia

«Si sabéis de alguien que necesite cama, sillón de acompañante o mesita de hospital en el Arnau las van a cambiar y las dan. Pero cada cual se tiene que hacer cargo del transporte. Comparte». La Conselleria de Sanidad se ha visto obligada a desmentir este mensaje que estos días recorre chats de telefonía móvil. Cierto es que se están renovando un centenar de camas y que algunas serán para personas sin recursos a través de los servicios sociales. Pero no se le ocurra presentarse en el centro a por uno de estos muebles porque se marchará con las manos vacías.

Los bulos están en auge en el comienzo de año. Posiblemente responda a una extensión masiva de los gestados o difundidos el pasado 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. La propia Policía Nacional lo constata en su cuenta oficial de Twitter: «Estos días los 'bulistas' lo están dando todo... llueven las trolas. Ni caso y confía en fuentes oficiales», aconseja. También la Guardia Civil alerta de la oleada: «Los tontos del bulo vuelven con fuerza tras las vacaciones... y atacan con 'el niño secuestrado'», exponía el lunes la Benemérita para prevenir a los ciudadanos.

En este último caso, los agentes se refieren a Ariel, el inexistente pequeño de 7 años y rostro cándido de Sanlúcar al que «acaban de secuestrar» y para el que se apremia a difundir la foto.

Agujas en surtidores, niños que lloran en la calle como 'gancho' para robos y violaciones... Todo falso

Poco antes de redactar estas líneas, mi tía Reme me envía un fotomensaje recibido en su What's App. «¿Es cierto?», interroga la mujer con cierta preocupación y con su mejor voluntad. En esta ocasión, la pamplina va dirigida a «los que salen por la noche, de la universidad, del trabajo de los colegios». Y reza: «Si encuentran a un niño que llora en la calle con una dirección en la mano y les dicen que lo acompañen a esa dirección llamen o llévenlo a la policía. Es el nuevo método que están usando para el secuestro, robo y violaciones». Desmentido por la Policía Nacional el jueves.

En los últimos días, los agentes también desarman otra patraña: las supuestas maldades del vídeo 'Martinelli', «que te hackea el teléfono en 10 segundos y no se puede detener de ninguna manera». Es similar al del malévolo e imaginario pirata informático Fabrizio Brambilla, «que se mueve por Messenger y tiene una foto con un perro».

Otro antiguo bulo que cobra fuerza es el de los asaltos a casas por parte de malvados que exhiben una orden judicial y se saben nuestro DNI. «Utilizan los padrones electorales, alerta a parientes y amigos», enfatiza el creador de la milonga, también tumbada con 'sello' de «falso» de la Policía Nacional.

Las mentiras digitales no sólo apelan al terror delictivo. También a la pena por causas infantiles o sanitarias. Es el caso del precioso bebé enfundado en un pijama con inciertos problemas de médula ósea. «Por cada uno que pase esta foto, What's App dona un dólar para operar a la criatura», suplica el mensaje.

Durante Navidad, en pleno bullicio comercial, circuló con fuerza la leyenda de los perfumes. «Hay gente que te aborda para vendértelos, pero no es perfume, es áxter (un supuesto somnífero), cuando lo hueles te desmayas y aprovechan para robarte todo lo que llevas de valor». De nuevo, desmentido por la Policía Nacional.

Y si tiene que repostar en gasolineras, hágalo sin miedo a pincharse con esas agujas que contagian el sida escondidas en asas de los surtidores. «Por favor, miren antes de llenar el depósito, avisen a amigos y familiares», clama el texto mentiroso, que se acompaña de una foto con el maquiavélico ingenio dispuesto para pinchar.

Ante tanta gamberrada con disfraz de advertencia, el consejo policial es simples: «Desconfía de los mensajes en cadena y nunca reenvíes sin comprobar su veracidad».

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