Gobierno Civil manda quemar la paja para matar el gusano del arroz

Sanidad. Con la quema de la paja del arroz, además de eliminar el residuo del cultivo se combaten restos de plagas y de malas hierbas. / LP
Sanidad. Con la quema de la paja del arroz, además de eliminar el residuo del cultivo se combaten restos de plagas y de malas hierbas. / LP

HACE

150

AÑOS

Si la quema de la paja del arrozal es hoy un problema para el que se buscan continuamente alternativas, en 1867 era justo lo contrario: la paja se aprovechaba en múltiple usos y el Gobernador Civil tuvo que dictar disposiciones para obligar a que se quemaran los restos que quedaban en los campos, márgenes y motas de acequias, con el fin de tratar de eliminar los restos de la plaga del gusano que arruinaba el cultivo.

La Sección de Fomento y Agricultura envió una circular a los alcaldes de los municipios valencianos arroceros para que dispusieran de inmediato lo necesario para proceder a quemar dichos residuos de paja y hierbas, a fin de «evitar la propagación del insecto (debía ser ya el 'cucat' que persiste en la actualidad) que ha empezado a desarrollarse en los campos de arroz, atacando y destruyendo las plantas de una manera alarmante». La obligación de quemar se extendía igualmente a los campos de maíz cercanos al arrozal, puesto que también en ellos había presencia del gusano.

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