García Benau apuesta por recuperar el Luis Vives y Mestre promete implantar Veterinaria

García Benau, junto a su equipo en el Luis Vives. / irene marsilla
García Benau, junto a su equipo en el Luis Vives. / irene marsilla

Las dos candidatas coinciden en mantener la reivindicación ante la Generalitat para reclamar una mejor financiación

J. BATISTA VALENCIA.

Las candidatas a rectora de la Universitat Mavi Mestre y Toni García Benau dieron a conocer ayer las medidas básicas de sus programas electorales y la configuración definitiva de sus equipos, un día después de que lo hiciera Vicent Martínez. Y las coincidencias en las propuestas son varias, desde la puesta en valor del Colegio Mayor Luis Vives para darle un uso estudiantil -en este caso la promesa es de los tres aspirantes- hasta la necesidad de mantener el tono reivindicativo ante la Generalitat en cuestiones como la mejora de la financiación, de la que en definitiva dependen buena parte de los objetivos y promesas de los respectivos programas.

En cuanto a García Benau, defendió la importancia de conseguir una universidad digital que sirva para reducir de manera efectiva la burocracia que rodea al personal, prometió programas de mentorización en los que los profesores de más de 62 años preparen a las nuevas generaciones de docentes para facilitar el relevo generacional, con la consiguiente reducción de jornada, y la aplicación de metodologías de enseñanza basadas en nuevas tecnologías «acordes a la situación actual».

La catedrática de Economía Financiera abogó por limitar los mandatos de los vicerrectores, idea que también recoge Martínez y que implica un dardo directo para Mestre y su equipo. También dijo que reivindicará ante la Generalitat el cumplimiento de sus «responsabilidades» en cuestiones como la tramitación de las ayudas a grupos de investigación, cuyos plazos han implicado pérdidas en la financiación, una reclamación «extrapolable a la cuestión económica».

Aunque la presentación del equipo fue en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, con el salón de juntas lleno, las fotos se programaron en el Luis Vives, una elección simbólica porque fue la sede de su candidatura en 2010. «Pensamos que la Universitat está paralizada, de ahí nuestra apuesta por la política universitaria, necesaria para que la institución no se adormezca», dijo. La idea es centralizar en el edificio los servicios del alumnado para fomentar su participación, «así como la de nuestros mayores».

También Mestre se refirió al edificio cerrado en 2012, y dijo que ya está en marcha la redacción del proyecto básico. El candidato a asumir las responsabilidades económicas, Juan Luis Gandía, estimó que la adecuación costará entre nueve y diez millones. La exvicerrectora de Profesorado y Ordenación Académica llenó el salón de Actos del Rectorado en la presentación de sus colaboradores, conocidos desde el primer día porque «no es en absoluto un equipo improvisado». Los dardos, al fin y al cabo, no tienen únicamente una sola dirección.

Mestre puso en valor la experiencia acumulada en la época de recortes, la «superación» de las dificultades desde «el consenso y el diálogo» y la necesidad de seguir «rompiendo techos». Puso como ejemplo de retos conseguidos el reconocimiento del 100% de la carrera profesional para el PAS, aprobado ayer por el Consejo de Gobierno. Prometió desbloquear el grado de Veterinaria, que no existe en la red pública, trabajar para fomentar la igualdad de oportunidades de los estudiantes con más becas y reclamando nuevas bajadas de tasas al Consell y anunció una planificación plurianual de las necesidades de la plantilla de PDI «anticipando los problemas, corrigiendo desigualdades y generando estabilidad y promoción».

También se refirió a este colectivo para defender el reconocimiento de todos sus ámbitos de dedicación, anunció un programa de debate social en la Nau y prometió respetar los acuerdos sindicales y emitir un informe anual de rendición de cuentas ante la sociedad.

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