Gandia, Madrid, Salamanca y Mojácar limitan las despedidas de soltero

Manuel Molines

Multas de 3.000 euros, prohibir el uso de megáfonos o vetar las muñecas hinchables, entre las medidas de estas ciudades

MAR GUADALAJARA VALENCIA.

Ordenanzas municipales de ciudades como Madrid o Salamanca ya regulan las despedidas de solteros mientras en Valencia los vecinos siguen presentando quejas contra estas celebraciones. Decir adiós a la soltería de la manera más extravagante está de moda. Pero los vecinos acaban hartos de disfraces explícitos, de cánticos, escándalos y hasta músicos que se pasean por las calles invadiendo las terrazas y zonas de ocio.

Como si de una película se tratara, muchos interpretan esta fiesta como la última oportunidad para desinhibirse y perder el control, pero llegan a límites extremos, dañan el mobiliario urbano e increpan o incordian a cualquiera que pase por su lado. En mayo siete jóvenes fueron detenidos por causar 1.400 euros en daños en una despedida en un local del distrito Marítimo en Valencia. Destrozaron un sofá y lanzaron hielos al resto de clientes.

Molestan en barrios como el Carmen, Ruzafa, Benimaclet o la zona del puerto y el paseo marítimo. Con el buen tiempo y en temporada de verano siempre aumentan estos festejos en las calles del cap i casal. Los residentes ya no pueden más con los ruidos y los disturbios que generan. Las distintas asociaciones vecinales han pedido al Consistorio que intervenga aunque reconocen sentirse desamparados.

Mientras esto sucede en Valencia, en otras ciudades españolas ya han tomado cartas en el asunto. Salamanca, Mojácar, Conil, Tossa del Mar y hasta Gandia tienen ordenanzas contra las despedidas de soltero, con sanciones por circular sin ropa, en bañador o con disfraces. Incluso pueden ser sancionados aquellos que gritan a los cuatro vientos con un megáfono que dejan de ser solteros.

En Mojácar ya han puesto multas que van desde los 100 hasta los 300 euros. Una ordenanza municipal prohibió las muñecas hinchables, los penes en la cabeza y todas aquellas actitudes indecorosas. En Tossa de Mar también están prohibidas aunque sólo en agosto, para que no afecte a la oferta turística.

Ordenanzas de convivencia

En Salamanca la prohibición es durante todo el año y las multas por emplear megáfonos o por llevar disfraces indecorosos alcanzan los 3.000 euros. En Conil, las sanciones van desde las multas de 300 euros a los avisos a la Agencia Tributaria para que ésta compruebe la legalidad de los inmuebles que se alquilan.

En la propia Comunitat, en Gandia, a través de una ordenanza de conciencia cívica quieren limitar las despedidas e impedir que bandas de música y charangas se adueñen de las calles, tanto en la playa como en el centro de la ciudad.

Hasta en la capital de España se ha dicho basta. El año pasado el Ayuntamiento de Madrid anunció mano dura contra las despedidas, con una mayor intervención policial. En locales del barrio de moda, La Latina, han colgado carteles en las puertas prohibiendo la entrada a todo aquel que esté de despedida ya que resulta imposible conciliar la convivencia entre locales y vecinos.

Son festejos que no interesan en el sector. Los hosteleros aseguran que no dejan mucho dinero, forman parte del conocido como 'turismo de borrachera'. Sin embargo, en Valencia existen empresas que se dedican a organizar estas celebraciones. Desde la fiesta en barco, el 'paintball', motos de agua, rocódromo, tiro con arco hasta el futbolín humano.

De entre todos los paquetes de ofertas, el más común es el 'pack diversión'. Consiste en una 'gymkana' en la que, como si de una escuela de verano se tratara, deben seguir las instrucciones de una animadora que les prepara pruebas. Se realiza en el centro de Valencia por recomendación de los expertos que aseguran, en esa zona «el ambiente acompaña para realizar las pruebas».

En Valencia, la normativa no contempla las despedidas como tal, pero a pesar de ello han tomado otras vías para atajar el problema, ya que estas celebraciones siguen siendo la pesadilla de los vecinos.

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