El fuerte viento complica la extinción de incendios y cierra monumentos

El Jardín de Viveros, cerrado ayer al público debido a las fuertes rachas de viento en Valencia. / jesús signes
El Jardín de Viveros, cerrado ayer al público debido a las fuertes rachas de viento en Valencia. / jesús signes

Las rachas superan los 100 km/h e impiden el despegue de medios aéreos para atacar las llamas

JOAQUÍN BATISTA VALENCIA.

Las fuertes rachas de viento que azotaron la Comunitat dificultaron los trabajos de extinción de los cuatro incendios forestales declarados ayer, además de provocar cierres de espacios públicos y monumentos de manera preventiva para evitar accidentes. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había declarado la alertan amarilla en gran parte de la región, que se elevó a naranja en el interior de las provincias de Valencia y Castellón. Pese a que las rachas de poniente superaron los cien kilómetros por hora en varios municipios, no dieron demasiado trabajo a los profesionales de los cuerpos de bomberos en cuanto a incidencias relacionadas con desprendimientos y saneamientos.

El fuego declarado en Monte Picayo, en el término de Sagunto según el 112, afectó a un barranco y calcinó 6.000 metros cuadrados de masa forestal, quedando controlado poco antes de las 14 horas. En las tareas de extinción participaron brigadas de la Diputación y del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, además de dos helicópteros. Por tierra los profesionales se enfrentaron a las dificultades de acceso a la zona y por el aire a las fuertes rachas. De hecho, cuando se solicitó el apoyo de medios aéreos adicionales no pudieron despegar desde las bases de Enguera y Siete Aguas debido a su intensidad.

También se declaró un incendio entre la Pobla de Duc y Quatretonda. En un principio el aviso se refería a una área de matorral, aunque se extendió rápidamente debido a las condiciones meteorológicas, llegando a la categoría de forestal. El trabajo de los bomberos permitió controlarlo a primera hora de la tarde y no se pudo contar con medios aéreos debido a la fuerza del viento en las bases, según fuentes del consorcio. El fuego calcinó ocho hectáreas de cañar y matorral.

Los bomberos realizan una treintena de servicios por caída de árboles, lonas y cables

En Culla sí hubo refuerzos desde el aire pese a que las fuertes rachas fueron el principal condicionante al que se enfrentaron los bomberos del Consorcio Provincial de Castellón, pues el incendio se situó en una zona de barranco que canalizaba el viento. Afectó a una superficie de 2.000 metros cuadrados. Los profesionales también actuaron en Tales, donde el fuego calcinó otros 1.000 metros cuadrados de zona forestal próxima a una urbanización. Todos los incendios fueron controlados y los de Monte Picayo y Tales quedaron extinguidos.

También se actuó en varios fuegos de carácter urbano. Uno de ellos se extendió rápidamente en las inmediaciones de la estación ferroviaria de Xàtiva. También se atajaron focos que afectaron a vegetación en Borriana, Moncofa, Onda o Vinaròs.

En Valencia capital, donde el viento alcanzó picos próximos a los 70 kilómetros por hora, el Ayuntamiento decidió ayer que los parques vallados permanecieran cerrados al público. La concejala responsable, Pilar Soriano, defendió que ante la alerta de Aemet se optó por priorizar la seguridad de la ciudadanía. El Consistorio también decidió que se mantuvieran cerradas las torres de Serranos y de Quart, así como el Museo de Ciencias Naturales, una medida que no suele ser habitual. Ciudades como Alcoi también clausuraron sus parques públicos.

En cuanto a incidencias relacionadas con el aire, sumaron algo más de una treintena entre Valencia y Castellón. Desde el 112 informaron de que desde el Consorcio de Alicante no se notificó ninguna intervención. Se tuvieron que retirar árboles caídos y ramas, carteles, lonas, una cristalera y un cable telefónico.

Desde la delegación de Aemet en la Comunitat destacaron que este mes de marzo ha sido muy ventoso. De hecho, en base a los datos de la estación del aeropuerto de Manises, que se remontan a 1966, con seguridad se situará en el podio de los más intensos teniendo en cuenta todos los periodos del año.

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