Franco cesa al capitán general Muñoz Grandes como vicepresidente del Gobierno

El BOE publicó el 28 de julio de 1967 un decreto de la Jefatura del Estado por el que se cesaba como vicepresidente del Gobierno al capitán general Agustín Muñoz Grandes, «al que se le agradecen los servicios prestados», la fórmula clásica del franquismo para adornar el finiquito de altos cargos.

En la escueta información del día 29, LAS PROVINCIAS se limitó a reproducir la noticia en los términos que se facilitaron desde instancias oficiales, como no cabía imaginar de otra forma en la época. Por tanto no se deslizan signos visibles de disensión (que los había) en la cúpula del régimen, que se presentaba siempre bien sólida.

La realidad era que Franco apartaba de la vicepresidencia del Gobierno al ex jefe de la División Azul, al que había nombrado para el cargo el 10 de julio de 1962, porque convenía cerrar etapas anteriores y se imponían aires de cierta renovación tecnocrática. El I Plan de Desarrollo culminaba cuartro años de exitosas inversiones y se preparaba el II, España se abría al turismo y recibía ayudas del Banco Mundial, en el gabinete entraban ministros jóvenes y tecnócratas del estilo de Fraga, López Bravo o López Rodó, y emergía la figura del almirante Luis Carrero Blanco, que pronto sería aupado a la vicepresidencia vacante y se encargaría de la modernización administrativa del Estado. La versión oficial presentó el cese de Muñoz Grandes como algo obligado por su «incompatibilidad con el cargo de consejero del Reino». También se mantenía como Jefe del Alto Estado Mayor. En la práctica, una jubilación honrosa, y para adornarla se le concedía «el gran collar de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas».

El periódico reprodujo parte de un editorial de 'El Alcázar' que insistía en que el cese se debía a los citados «imperativos legales» de incompatibilidad, aunque señalaba que una de las virtudes del general cesado era la de «aceptar siempre con modestia y espíritu de disciplina, el puesto que los intereses superiores de la nación le asignan». El órgano de la Falange alabó que «la carrera política y militar de Muñoz Grandes ilustra la ejemplaridad de su conducta, la sobriedad de su vida, su espíritu de sacrificio, su sencillez proverbial, la rectitud de conciencia y el valor mil veces probado en la guerra y en la paz, en defensa de las causas justas». Párrafos que indicaban entre líneas que la decisión no gustaba en un sector del régimen. El Opus estaba en ascenso y había mar de fondo.

HACE

100

AÑOS

Fotos

Vídeos