Francisco Gan | Teniente general de la base de la Bétera

«Algunas prédicas en mezquitas incitan al exterminio y eso hay que impedirlo»

El teniente general Gan mira por una ventana de su despacho, en el histórico Convento de Santo Domingo de Valencia, sede del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad./ Damián Torres
El teniente general Gan mira por una ventana de su despacho, en el histórico Convento de Santo Domingo de Valencia, sede del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad. / Damián Torres

El máximo responsable militar en la Comunitat y experto en inteligencia pide al Gobierno mejoras para los cuarteles valencianos y que renueve materiales de guerra obsoletos

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Tiene algo en común con su referente, Alejandro Magno: una nítida visión del mundo que ha explorado hasta sus confines y de los conflictos que lo amenazan. Francisco José Gan Pamplos (Figueres, 1958) se siente catalán y español, «no españolista». Llegó en mayo a la jefatura del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad tras dirigir el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. En su primera entrevista desde entonces, rehusa opinar de la tensión catalana, demanda más inversión militar, advierte del «error» de querer apartar la defensa de la educación y aboga por atajar el yihadismo de raíz.

- Llega a Valencia tras encabezar la inteligencia militar en España. ¿Imaginaba este destino?

-Me sorprendió la decisión y me quedé encantado. Me satisface por su contenido, con mando internacional (cuartel de la OTAN) y otro nacional, y por la Comunitat, que me gusta mucho.

-¿De niño ya se veía general?

-No. Explorador. Pasé de cadete a teniente y... aquí estamos. Quería formar parte de un mundo que conocí por mi padre y mi cuñado (ambos militares). La vocación se perfiló en la Academia General Militar.

-¿Qué propósito trae a Valencia?

-Mantener el altísimo nivel de disponibilidad del cuartel de la OTAN como cuerpo de reacción rápida, con los retos de cambios en la estructura de fuerzas de la Alianza y la adaptación a la muy cambiante situación en la que nos encontramos.

-Hay algo que falte en nuestra estructura militar valenciana. Haga la carta de Reyes a su ministra.

-Más inversión militar. Los gastos han estado congelados durante tiempo. Hay que mejorar la calidad de vida y la infraestructura. Invertir más en modernización, mantenimiento o preparación.

«Si hace falta vivimos en tiendas, pero en los cuarteles precisamos todo el confort posible»

-¿Acaso no viven bien los militares en los cuarteles?

-Tienen que vivir mejor. Con los estandares del siglo XXI e instalaciones acordes con su actividad. Si hace falta vivimos en una tienda de campaña el tiempo que sea, pero en los cuarteles tenemos que disfrutar de todo el confort posible.

-¿Propone más militares, más máquinas de guerra y más armas?

-Sí, más personal y redefinir programas de armamento y material. Hay helicópteros que cambiar, o blindados. Tenemos materiales obsoletos.

-Cuando nació la base OTAN hubo protestas. La hoy alcaldesa (Compromís) dijo que el Ejército «no encarna valores de paz e igualdad». ¿Qué le diría?

-La paz no es un valor, es el resultado de un conjunto de justicia, firmeza y continuidad. Tiene que ver con valores, con la capacidad para intervenir ante la desgracia ajena y mantener un equilibrio. Y me resulta difícil encontrar una organización que tenga más interiorizado el concepto de igualdad.

-Pero las visitas escolares a la base quedaron zanjadas y algunos no quieren ni verles en Expojove.

-Hay un error de planteamiento. No se puede valorar ni querer lo que no se conoce. Las Fuerzas Armadas son de todos, se deben al pueblo. No existe una sociedad civil y otra militar. Hay sólo una de la que formamos parte todos. Todo es defendible menos el sectarismo.

-La base de la OTAN ha sido activada dos veces en operaciones reales. ¿Es realmente tan necesaria?

-Es imprescindible. El flanco sur de la OTAN es vital.

-¿Le augura protagonismo ante el problema yihadista?

-Podría tenerlo en formación de ejércitos locales en los países que lo combaten.

-Los atentados nos golpean una y otra vez. ¿Cree que se gana algo contra el terror yihadista?

-Sí. Todos los días. Con el salafismo yihadista no existe negociación posible. La única respuesta es la eliminación de la amenaza.

-Aviones, metros, camiones... ¿Qué se le ocurre a un estratega?

-Donde hay voluntad de hacer daño es probable que se logre. Los lobos solitarios obtienen información de pares, en la prédica de mezquitas no controladas o adoctrinados por quienes crean células. Hay que usar inteligencia, paciencia e infiltración.

-¿Propone entonces una mayor vigilancia de las mezquitas?

-De la prédica. No se trata de que no haya libertad de religión. Pero una cosa es creencia y otra, extralimitación en el mensaje. Y si incita a la violencia o al exterminio, como es el caso en algunas prédicas, hay que prohibirlo.

-La inmigración también nos toca de cerca. ¿Está fallando Europa?

-Los intereses de la UE se pueden defender ayudando a que los países origen del problema dejen de serlo. Eso exige generosidad. La solución no son las barreras. Hay que generar capacidades en ellos para que ofrezcan condiciones de calidad de vida. Garantizar su paz con fuerzas armadas e intentar que se forme una clase media que ancle a la población. Hay que cooperar con ellos.

-¿Cuándo veremos ejércitos en operaciones a gran escala para salvar a quienes se ahogan huyendo?

-Los ejércitos están, esencialmente, para ganar la guerra. También son capaces también de otras cosas y los principales rescates de inmigrantes en el Mediterráneo los están haciendo las marinas de guerra. Salvar una vida es muy importante, pero no resuelve el problema y puede traer un efecto de llamada.

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