Francia defiende ahora el pan con salvado porque tiene 'vitalinas'

HACE

100

AÑOS

«Cuando los alemanes iniciaron el pan mezclado con otras harinas -explica un artículo en LAS PROVINCIAS del 12 de agosto de 1917-, como medio de ir sorteando las dificultades de la alimentación en tiempos de guerra, los franceses ridiculizaron la medida, llamando pan KK al novísimo de munición de sus adversarios».

Sin embargo, transcurridos ya tres años de conflicto bélico, los franceses se vieron también «forzados a imitar el ejemplo, no sin protestas», como las recogidas del diario galo 'Le Journal', que empezaba por advertir que sus compatriotas eran grandes comedores de pan, lo que justificaba con la indudable gran calidad que tenía el producto en tiempos de paz.

Ahora, en cambio, no había más remedio que apañarse con menores disponibilidades de trigo, lo que obligaba a una de dos decisiones: o racionar el pan o aprovechar todo el grano, incluido el salvado, que de normal se rechazaba en el molino y se destinaba -y se destina- para pienso de animales.

Así proliferó en toda Francia un pan que no gustaba, por lo que tuvieron que entrar en liza algunos «sabios» que determinaron que el salvado que se separaba de la harina era precisamente rico en 'vitalinas' (¿denominación arcaica de vitaminas?), «indispensables para el crecimiento de los seres vivos». Así era como en Francia se defendía la conveniencia de comer un pan que, si se presentaba menos apetecible, y según muchos era incluso indigesto, al menos era mucho más «saludable». En realidad sigue hoy la moda, tan extendida con las recomendaciones del pan integral.

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