Fomento analiza las ofertas de la V-21 mientras el tripartito insiste en hacer otro proyecto

Imagen de la V-21 antes de llegar al término de Valencia, al fondo. / jesús signes
Imagen de la V-21 antes de llegar al término de Valencia, al fondo. / jesús signes

El 13 de diciembre se abrirán las propuestas económicas de las 29 empresas que aspiran a construir dos carriles de Valencia a Port Saplaya

I. DOMINGO/P. MORENO VALENCIA.

Como anunció el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en Valencia la semana pasada, ayer se abrieron las ofertas técnicas del contrato de obras para la ampliación del tercer carril de la V-21 entre Port Saplaya y la entrada a Valencia, que cuenta con un presupuesto base de licitación de 28,99 millones de euros.

Este paso del proceso administrativo de licitación, al que se han presentado 29 empresas, tendría que haberse dado el 30 de octubre pero el ministerio decidió retrasarlo hasta el día 13 debido a la posición en contra del proyecto manifestada por el Ayuntamiento de Valencia y traducida en una moción en el pleno municipal. «Hemos hecho algo que nunca antes había visto en política», señaló De la Serna entonces. Así, ayer finalmente se procedió a la apertura de los sobres con las propuestas técnicas de las licitadoras.

La siguiente fecha marcada en el calendario es el 13 de diciembre cuando se procederá a la apertura de los sobres con las propuestas económicas, paso previo para la adjudicación de las obras, que podrían arrancar en el primer trimestre del próximo año si siguen los plazos habituales en obras públicas.

Desde Fomento se remarcó que el objetivo de la actuación, que se prolongará a lo largo de 4,8 kilómetros, es mejorar la seguridad vial y aumentar la capacidad de la V-21, ya que actualmente soporta más de 70.000 vehículos de media al día (son datos de la estación de aforo del ministerio, ubicada en Meliana). En el caso del acceso a Valencia por la avenida de Cataluña, la intensidad subió hasta los 83.555 vehículos al día en septiembre.

Mientras el ministerio sigue con el proceso de licitación, el gobierno municipal está a la espera de una reunión con responsables de Fomento para entregarles una alternativa con la que pretenden reducir la superficie de huerta expropiada y se anula la conexión con el futuro acceso norte del puerto. Fuentes municipales confirmaron que no se ha comunicado todavía el día para la entrevista, a la que asistirá el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, la concejal de Gestión del Patrimonio, María Oliver, y un asesor urbanístico de la alcaldía.

La petición fue aprobada con los votos del gobierno tripartito y no tiene efectos obligatorios en el Gobierno, que cuenta con todos los estudios ambientales favorables. Aún así, el argumento del alcalde Ribó es que se puede reducir la zona a expropiar y salvar con ello numerosos campos de cultivo en activo.

La posición de los tres socios de gobierno no es del todo unánime, dado que mientras Compromís y el PSPV aceptan la ampliación de dos carriles, València en Comú se muestra mucho más reticente y sigue fielmente lo establecido en la moción aprobada en el hemiciclo, a saber, que se paralice el concurso para buscar una alternativa de movilidad sostenible, incluido el traslado de la inversión de 30 millones de euros a otro medio de transporte, por ejemplo, el refuerzo de Cercanías o una línea de tranvía para l'Horta.

Sea como sea, la Cámara de Contratistas ha rechazado de plano cualquier freno para la ejecución de un proyecto que se remonta a 2009. El propio ministerio ha precisado que si se paraliza el concurso, la demora podría llegar a los diez años y la inversión asignada se dedicaría a otra obra, seguramente fuera de la Comunidad Valenciana. La ampliación con un tercer carril por sentido culminará la misma planta viaria desde la altura del by-pass.

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