Fomento abre la puerta al tren de la costa pese a que lo consideró inviable

El estudio informativo hecho público en 2016 concluyó que ninguna de las cuatro fases era rentable ni social ni económicamente

B. ORTOLÀ/I. DOMINGO

valencia. «Nuestra intención con el tren de la costa es darle un impulso y continuar con la tramitación administrativa». Fueron las últimas palabras que dijo ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, durante su visita, junto a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a las obras de la variante de Benissa en la N-332, que se han reanudado tras estar paralizadas desde 2009.

Se refería De la Serna al proyecto pensado para unir las ciudades de Valencia y Alicante pasando por Gandia, Dénia y Benidorm. Una infraestructura incluida en el olvidado Plan de Cercanías 2010-2020 y cuya ejecución es un clamor en las comarcas de la Ribera y la Marina. De hecho, el pasado mayo, unas 3.000 personas salieron a la calle en Dénia para reclamar que sea una realidad ya que el Ministerio de Fomento etiquetó este proyecto como inviable en julio de 2016.

Esa era la conclusión del estudio informativo encargado en 2014, con Ana Pastor al frente del ministerio, y que servía para completar el informe económico y financiero que había elaborado la Conselleria de Obras Públicas (entonces con Isabel Bonig al frente) y que planteaba su construcción por fases para reducir los costes previstos.

El documento del Ministerio de Fomento fue un jarro de agua fría para el tren de la costa, ya que concluyó que no era rentable ni social ni económicamente. «Atendiendo a los criterios de rentabilidad financiera y socioeconómica de la actuación, desde el punto de vista del interés de la sociedad en su conjunto, no es rentable el desarrollo de ninguna de las cuatro fases del tren de la costa», recoge.

En el cajón

Una conclusión que, unida al coste de la infraestructura (unos 1.300 millones en el Plan de Cercanías y 955 en la revisión de la conselleria), suponía que el tren de la costa quedaba de nuevo en el cajón. De ahí la movilización de los municipios afectados y la elaboración de un nuevo estudio, en este caso de la Universidad de Alicante, que constató que el tren sí que era rentable.

Por ello, las palabras del ministro De la Serna representan una nueva puerta abierta a una infraestructura que podría generar cuatro millones de viajeros al año. «Nuestra intención con el tren de la costa es darle un impulso y continuar con la tramitación administrativa a través de los correspondientes estudios informativos, de la consiguientes trámites ambientales y empezar también con lo que es la relación de los proyectos constructivos de, al menos, de algunas de las partes», explicó el titular de Fomento tras ser preguntado por este tema.

Según detalló aún quedan cuestiones por resolver, como «las diferencias de opiniones que hay entre distintos departamentos de la Generalitat en relación a la viabilidad de algunos de los tramos», aspecto sobre el que De la Serna no aportó ningún comentario más.

«La idea del ministerio es continuar dando un impulso determinante al procedimiento administrativo», resaltó De la Serna, que tampoco precisó cuáles serían los siguientes pasos. La reserva de suelo está hecho porque la Generalitat la efectuó en su día para evitar actuaciones urbanísticas en los terrenos elegidos para construir la nueva infraestructura.

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