La fiebre de los gimnasios

Gente practicando 'spinning' en un centro deportivo. / Martin Barák
Gente practicando 'spinning' en un centro deportivo. / Martin Barák

Centenares de valencianos deciden apuntarse a la moda de practicar deporte. La obsesión por el físico ha motivado que cada vez se abran más centros de entrenamiento, los cuales van dirigidos a todo tipo de público

MARIA BARBERValencia

El verano ya ha acabado, pero los gimnasios empiezan ahora a hacer su agosto. En Valencia cada año podemos ver más centros especializados en el culto al cuerpo, los cuales van dirigidos a un público de edades muy dispares. Además, correr en la cinta, levantar kilos y kilos de pesas o ir a clases de yoga son solo algunas de las actividades que se pueden realizar en estos locales para mejorar la forma física.

Rafael Alcaraz, psicólogo valenciano especializado en el ámbito del deporte, afirma que uno de los principales motivos por los que los ciudadanos deciden iniciarse en el mundo del ejercicio después de las vacaciones estivales es porque necesitan «añadir cosas nuevas a su vida» debido a que han tenido que volver a la rutina después de los meses de descanso. «Ir al gimnasio, alimentarse de forma más saludable y dejar de fumar son algunos de los objetivos y retos que la gente se propone al regresar a su día a día», asegura Alcaraz. Por otro lado, Álvaro Buigues, también psicólogo deportivo, explica que en muchas ocasiones la decisión de hacerse socio de un centro de entrenamiento deportivo está ligada al tiempo libre que han tenido dichos usuarios para darse cuenta de lo que está «mal» en su cuerpo.

A pesar de que después de verano o el mes de febrero son las fechas fetiche para iniciarse en el amplio mundo de la salud, mucha gente se «engancha» a la satisfacción que produce el ejercicio físico. «Practicar deporte es un relajante natural», afirma Rafael Alcaraz. El psicólogo explica que implicarse en una actividad nueva produce una mejora tanto de la salud física como de la psíquica porque al ver los progresos que se están realizando en el cuerpo, aumenta la autoestima y esto produce una «satisfacción de carácter psicológico». Asimismo, Buigues narra que los «halagos y cumplidos» de familiares y amigos ayudan a que sea la propia persona quien quiera seguir acudiendo a entrenar.

El problema llega cuando dicha satisfacción se convierte en obsesión. «Al fijar nuevos retos y ver que se pueden ir superando poco a poco, los deportistas obtienen de esta victoria un placer que les ayuda a fijarse objetivos mayores», asegura Rafael Alcaraz. Este deseo de tener un físico perfecto provoca, en muchas ocasiones, que la actividad deje de ser vista como un acto para mejorar la salud y pase a ser considerada como una obligación. «Está es una barrera que no hay cruzar nunca», explica el experto.

Modelo de negocio

La obsesión por el cuerpo y el bienestar físico ha modificado la forma de negocio de los centros deportivos. Numerosos gimnasios en Valencia están a abiertos durante las 24 horas al día para que sus clientes puedan entrenar a la hora que ellos deseen. Este es el caso de 'Atalanta Sport Club and Spa' de Ronda Norte. Cristina Blanc, gerente del centro, asegura que tomaron la decisión de no cerrar nunca sus puertas porque sus socios así lo demandaban. «Cada vez más gente acude a practicar deporte los domingos por la tarde porque quieren dedicar su tiempo de ocio a mejorar su aspecto físico», explica la gerente del centro de entrenamiento.

No solo los horarios han variado, sino también la edad del público que acude a los gimnasios. El centro valenciano 'Enjoy! Wellness Samaranch' enfoca gran parte de sus actividades deportivas a los más pequeños de la casa para «satisfacer sus necesidades y las de sus familias», afirma el director del centro, David Torres. El psicólogo Álvaro Buigues considera que hoy en día los padres están más «preocupados» por la forma física de sus hijos y que por este motivo les apuntan a más actividades deportivas. Además, el experto asegura que, actualmente, los colegios y medios de comunicación están realizando una «gran labor de concienciación sobre los beneficios que reporta una vida saludable».

De igual forma que la edad de los usuarios que acuden a los centros disminuye, también aumenta. «Los mayores de 65 años ya no se quieren quedar en casa sino que prefieren caminar por el cauce del río, apuntarse a un gimnasio o hacer 'running'», explica Buigues. Este hecho está motivado por las recomendaciones de los médicos, los cuales no aconsejan una vida sedentaria.

La estrategia empresarial de los gimnasios valencianos ha favorecido este aumento del rango de edad de sus clientes, ya que ofrecen una gran cantidad de actividades, cada una de ellas enfocadas a un público muy concreto. Personas de 15, 30 y 60 años acuden todos los días al gimnasio y el factor comercial ha fomentado esta situación. Actualmente, el deporte se ha convertido en ocio y la salud ha pasado a ser objetivo primordial del día a día de los valencianos.

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