Una feligresa demanda a las monjas franciscanas tras caer en la Santa Faz

Varias fieles en el monasterio alicantino de la Santa Faz, donde ocurrió el percance. / Álex Domínguez
Varias fieles en el monasterio alicantino de la Santa Faz, donde ocurrió el percance. / Álex Domínguez

La mujer tropezó con unos cables cuando iba a encender una vela y se encontró con que el monasterio no tenía contratado seguro de responsabilidad civil

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Es muy poco común que una feligresa vaya contra su propia Iglesia y menos en los tribunales. Así ha sucedido en Alicante por culpa de unos cables en el suelo del admirado Monasterio de la Santa Faz, regido por las monjas clarisas franciscanas. Una mujer de 68 años ha demandado a la congregación tras tropezar con el cableado y exige una importante indemnización.

Según la abogada de la afectada, Paola Gaviria, «intentamos solucionar el accidente a través del seguro, pero nos encontramos con una situación impropia de un espacio público con afluencia. No tenían seguro de responsabilidad civil. Mi clienta es creyente y católica, pero tiene derechos, como todo ciudadano».

Ocurrió el 8 de julio del año pasado, en el templo religioso. El monasterio es célebre por albergar la venerada reliquia de la Santa Faz y ser espacio de peregrinaje. «El accidente se produjo al ir la mujer a encender una vela mientras se celebraba una misa», explica la letrada. Según la demanda, que solicita un acto de conciliación y fue presentada en octubre, las franciscanas incurrieron en una «irresponsabilidad» al «no mantener sin obstáculo un espacio abierto al público a fin de evitar tropiezos o caídas». La feligresa «cayó al suelo por la existencia de cables eléctricos procedentes de ventiladores y regletas de conexión». En el escrito ante el juez, la mujer dijo sentirse desasistida por las monjas pese a sufrir lesiones «de importante nivel». Siempre según su versión, padeció una luxación de hombro que requirió «tratamiento, rehabilitación y sucesivas pruebas». Alega que solicitó el reembolso de los gastos «haciendo caso omiso los responsables del accidente». La víctima cifra en 930 euros su desembolso en rehabilitación, fármacos y desplazamientos.

La cantidad que reclama la afectada es mucho mayor, 28.500 euros. Resalta que «tendrá que vivir con limitación de movilidad en el hombro», con la consiguiente «disminución en la calidad de vida y perjuicio». En suma, se refiere en su demanda a las pérdidas patrimoniales por los gastos sanitarios, pero también al concepto de lucro cesante y a las secuelas, todo ello valorado por un informe pericial y acompañado de documentación sobre los gastos.

Un hecho «puntual»

El Obispado de Orihuela-Alicante calificó como «hecho puntual» que un templo católico abierto al público carezca de seguro de responsabilidad civil. La institución religiosa considera lo ocurrido «un desgraciado accidente» y achaca a un «descuido» la carencia de seguro por parte de las religiosas franciscanas.

Según la entidad, las órdenes religiosas y sus monasterios «se rigen por sus propias normas». No obstante, el obispado recomienda siempre, y sigue haciéndolo, «la necesidad de disponer de seguro». De hecho, insistieron, «lo tienen todas las parroquias y salones parroquiales alicantinos». Ante la reclamación de la afectada, las monjas contactaron con el Obispado y ya han contratado un seguro.

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