Las extraescolares de pago pueden costar a los colegios hasta 50.000 euros al año

Votación de la jornada continua en un centro de Alicante. / m. segarra

La asociación de directores critica que las actividades de los alumnos sin recursos se cubran con fondos propios y traslada su «malestar» a Educación

J. BATISTA

valencia. Las instrucciones publicadas el miércoles por la conselleria para clarificar los aspectos novedosos de la jornada continua han provocado numerosas reacciones y han suscitado nuevas preguntas.

La más llamativa fue la de un sector directamente afectado, el de los equipos directivos, pues los centros deben cubrir con sus fondos propios a los alumnos sin recursos económicos en el caso de que el proyecto de cambio horario recoja actividades de pago, que se permitirán, opcionalmente, el curso que viene. En concreto la asociación de Directores de Infantil y Primaria (Adip) trasladó ayer su «malestar» a la conselleria y criticó especialmente esta solución, pues contribuirá a «empobrecer la escuela pública».

La regulación elegida por Educación puede suponer a un centro gastos de más de 50.000 euros anuales según el cálculo que realizan desde Pavaex, la patronal de empresas de extraescolares, muy crítica también con las instrucciones.

Cabe recordar que si se opta por introducir actividades de pago en el proyecto de jornada continua, donde se concretan los horarios de las clases y la oferta que completa el tiempo hasta las 17 horas, todos los becados de comedor quedarán exentos de pago, y el coste de los talleres en los que participen los asumirá el colegio con los fondos de funcionamiento. Sólo si se acredita que no es posible habrá una inyección extraordinaria. El cálculo se basa en un centro con 200 becados -«hay colegios donde casi la totalidad de los comensales lo son»- y si estos tienen derecho a participar en dos talleres de pago a la semana con un precio máximo de 18 euros cada uno, la cuantía total se eleva a 57.600 euros, tomando como referencia el periodo que va de octubre a mayo.

Desde Pavaex pidieron explicaciones a la conselleria al considerar que fijar un precio máximo es «intervencionismo» y supone un obstáculo para la calidad, pues obliga a incrementar la ratio de participantes. También se les trasladó que se aplicará el mismo criterio en centros con jornada partida y talleres a mediodía, si bien fuentes oficiales dijeron que cualquier concreción en este sentido llegará en las instrucciones de inicio de curso.

Esta es una de las dudas que se planteó ayer Adip, cuyos representantes también mantuvieron una reunión con la conselleria. En una nota explicaron que la financiación con recursos propios supondrá en «muchos casos un gasto muy grande en aquellos centros con elevado número de becados de comedor».

Además añadieron que «podría suponer que en poco tiempo los centros se quedaran sin remanente económico», un saldo «que nos ha salvado muchas veces para hacer frente a los gastos cuando los ingresos de funcionamiento se han retrasado, con anteriores gobiernos». También implica «no poder destinar el dinero a la mejora de los centros, como la actualización de equipos informáticos», y se preguntaron qué orden de prioridad entre alumnos se aplica si la actividad se satura.

«Los centros tienen dinero»

En declaraciones a Europa Press el secretario autonómico Miguel Soler defendió el procedimiento alegando que evita burocracia y discriminaciones, y que el dinero que tienen los centros «procede de la conselleria», pues estos «no tienen ingresos propios». Añadió también que «la inmensa mayoría tiene dinero suficiente». Replicaba así a la popular Beatriz Gascó, que tildó las instrucciones de «chapuza».

La confederación de Ampas Covapa, que aboga por actividades gratuitas y de pago, se preguntó por qué no se fija una escala similar a las becas de comedor y destacó que no todo el dinero de los centros es de la administración, pues buena parte del remanente llega de las familias que sí pagan el comedor escolar.

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