El exceso de titulaciones aboca a universitarios al paro o al extranjero

Campus de Tarongers.
Campus de Tarongers. / Irene Marsilla

El mapa que debe regular la sobreoferta en las facultades sigue pendiente tras varios anuncios de la Generalitat

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

«¿De qué nos sirven médicos, enfermeros y maestros parados o que tengan que irse al extranjero?». Esta pregunta se la hacía en diciembre de 2013 el rector de la Universitat de València (UV), Esteban Morcillo. «No hay una planificación para racionalizar la situación», sentenciaba en aquel momento. Sin embargo, y pese a estas quejas -compartidas por buena parte de la comunidad educativa-, casi cuatro años después la situación sigue prácticamente igual. Ni la anterior administración autonómica ni la actual han sido capaces, de momento, de concretar el tantas veces anunciado mapa de titulaciones, la fórmula con la que la Generalitat quiere evitar que haya «sobreoferta» en la formación que ofrece el sistema de formación superior valenciano, un exceso de plazas y grados que se reproducen en las distintas facultades de la Comunitat, tanto públicas como privadas, generando un importante número de nuevos profesionales que, en buena parte de los casos, se ven abocados al desempleo o a viajar el extranjero para labrarse un futuro.

Carreras como Administración y Dirección de Empresas (ADE) se imparten en las diez universidades con sede en la Comunitat (cinco públicas y cinco privadas), mientras que Derecho también, con la única excepción de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV). Sin embargo, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre inserción laboral de titulados universitarios, uno de cada cuatro graduados de ADE están desempleados o inactivos, mientras que la cifra se eleva a uno de cada tres en el caso de derecho.

En el caso de la formación de docentes de enseñanza Infantil y Primaria, bien una o ambas se reproducen en hasta siete facultades, mientras que las tasas de paro o inactividad oscilan entre el 25 y el 33%, según el citado informe del INE. Por ejemplo, sólo en el curso 2015/2016 se graduaron en esta formación 3.100 alumnos en la Comunitat, lo que supone alrededor del 10% de la plantilla docente, incluyendo tanto a los profesionales de los colegios públicos como a los de los privados y a los de los concertados. Otras carreras que también pueden encontrarse en la mayorías de las universidades son Enfermería, Ingeniería Informática y Medicina (esta última, incluso, podría implantarse también en la Universidad de Alicante). Todas estas titulaciones son, además, de las más demandadas.

Para tratar de atajar esta situación, la Conselleria de Educación anunciaba en abril del año pasado que iba a impulsará un nuevo mapa de titulaciones con el objetivo de «orientar mejor la oferta y gestionar mejor los recursos». La iniciativa implicaría revisar las carreras de los centros valencianos de «manera global», según explicaron desde el departamento, lo que afectará tanto a las universidades públicas como a las privadas.

Sin embargo, desde junio de 2013 está en vigor una medida similar, que en la práctica sólo plantea restricciones en la creación de nuevos grados, sin entrar a valorar si se produce un exceso de plazas en determinados ámbitos. En este punto radica la novedad del anuncio, puesto que está (o estaba) previsto abordar esta cuestión. Incluso se citaban títulos con muchas posibilidades de ser revisados a la baja, como es el caso de los relacionados con el magisterio.

El último mapa de titulaciones, impulsado por el departamento que dirigía María José Català en la etapa popular, no llegó a extenderse a los centros privados pese a las intenciones de los anteriores gestores del PP. De hecho, es un asunto espinoso, pues reducirles la oferta chocaría con sus derechos adquiridos, en el sentido de que sus titulaciones cumplen los requisitos que establece la legislación vigente.

Este futuro mapa, anunciado hace más de un año, surgía después de que la directora general de Universidad, Josefina Bueno -ya en la etapa de Vicente Marzà al frente de la conselleria de Educación-, acordara con los vicerrectores de Estudios y Ordenación Académica y Profesorado de las universidades púbicas el impulso de esta medida, que se iba a ir concretando en las semanas siguientes en nuevas reuniones a las que también se iba a citar a los responsables de las instituciones privadas.

Sin plazos

Sobre el citado mapa, el propio Marzà admitió recientemente a preguntas de LAS PROVINCIAS que, por ahora, el departamento que dirige no puede ofrecer los plazos en los que estará finalizado el documento «porque estamos realizando estudios y estamos hablando con el conjunto de rectores para mirar realmente de qué manera podemos llegar a los equilibrios del conjunto del mapa», tal y como indicó el máximo responsable de Educación.

«Los recursos son limitados, es necesaria una autorregulación»

«Creo que es necesaria que haya una autorregulación porque el mercado está saturado y los recursos son limitados; y que esta regulación la apadrine la Conselleria de Educación». El vicerrector de Estudios, Calidad y Acreditación de la Universitat Politècnica de València (UPV), Eduardo Vendrell, opina que «hay situaciones en las que sí que están sobreofertadas», por lo que apuesta por que haya una mayor especialización en las universidades. En esta línea, explica que la UPV, a la hora de implantar un nuevo título, realiza un riguroso estudio sobre la conveniencia, la demanda, la aceptación y análisis de empleabilidad. «Esto tiene un coste por el retraso que general, pero nos está dando buenos resultados», añade.

Por otra parte, Vendrell argumenta que la sobreoferta de titulaciones no sólo provoca problemas en el empleo, sino que, por ejemplo, los alumnos de carreras como Medicina o Magisterio están empezando a encontrar problemas para llevar a cabo su formación práctica.

En cualquier caso, precisa, «existe demanda para unos ámbitos, pero en otros es lógico que la oferta sea contenida y sostenible».

En esta línea, el conseller puso el acento no sólo en las carreras que, actualmente, hay en funcionamiento, «sino también de cara a futuras autorizaciones, para ver cuál es el mejor procedimiento para que esas autorizaciones no sean un mero trámite administrativo, sino que respondan a una planificación conjunta» y «ese es el trabajo que estamos haciendo, añadió el titular de Educación. Por tanto, esta idea de tomar medidas para evitar la saturación de sectores profesionales no es nueva. De hecho, es una reivindicación más que habitual de los rectores de los centros públicos, sobre todo tras el incremento de la oferta (y la demanda) en los privados que ofertan titulaciones repetidas. Eso sí, el foco se ha centrado en el área de Ciencias de la Salud, donde son numerosos los colectivos que alertan de un exceso de plazas universitarias. Ha pasado en Medicina, Enfermería, Odontología o Veterinaria, aunque las mayores repeticiones se dan en ADE, Derecho y Magisterio.

Perspectiva global

Por su parte, desde la Universidad Cardenal Herrera-CEU, indicaron que, por el momento, «no hemos sido consultados ni convocados a reunión alguna sobre este tema».

En relación con la sobreoferta de algunas carreras, que se reproducen en buena parte de las facultades, desde esta institución indicaron que «hay que tener en cuenta que en el CEU-UCH actualmente el 25% de nuestro alumnado procede ya de otros países». Por ello, «no tenemos una perspectiva local a la hora de valorar la oferta formativa universitaria valenciana».

En esta línea, «pensamos que los esfuerzos en política universitaria deberían centrarse más en la promoción de la internacionalización de las universidades, para hacer de la Comunitat un lugar atractivo para formarse por la calidad de sus universidades, respetando la diversidad y riqueza de las distintas propuestas formativas que componemos el mapa universitario valenciano, la del CEU en concreto desde hace 45 años».

A juicio de esta universidad, «sería positivo trabajar en la oferta universitaria valenciana desde una perspectiva más global y no meramente local». «Desde esa misma perspectiva, hemos de pensar que los estudiantes que estamos formando aquí, no tienen por qué desarrollar su futuro profesional sólo aquí», resaltaron.

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