Amputados para cobrar el seguro

Un incongruente atraco tras contratar cinco pólizas, entre los 16.000 engaños detectados por aseguradoras en la Comunitat | La región valenciana es la cuarta de España con mayor invención de robos o accidentes para recibir coberturas de las compañías

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Hay quien se inventa inundaciones donde no hay. Otros aprovechan un accidente para pedir dinero por daños anteriores. Y, en los casos más extremos, personas dispuestas a perder miembros de su cuerpo con tal de intentar cobrar seguros contratados con sospechosa intencionalidad. El problema es que pueden verse sin un euro y hasta detenidos por falsa denuncia. Según el informe El Fraude al Seguro Español de 2017, que reúne información de 38 empresas del sector, el año pasado se detectaron cerca de 166.000 intentos de fraude en el país, unos 16.000 en la Comunitat Valenciana.

La región española es, según las estimaciones, la cuarta de España con mayor invención de daños o accidentes para cobrar las pólizas de sus seguros. El problema es que las empresas aseguradoras, por la cuenta que les trae, invierten mucho en investigar los casos con tufo a trampa. Según la Asociación Empresarial del Seguro, las compañías recuperan 48 euros por cada euro dedicado a indagar.

Casi seis de cada diez picarescas detectadas corresponden a reclamaciones del automóvil, a menudo con reclamaciones desproporcionadas. Y en los últimos años se han disparado los intentos de engaño de pequeño importe. Las aseguradoras cuentan con su propio concurso anual de detección de fraudes, en el que se reconocen casos complejos, llamativos y sorprendentes. Dos de ellos, que a continuación se describen, corresponden a la Comunitat.

Castellón

Un sangriento incidente con lesiones en Venezuela

El protagonista es un hijo de españoles nacido en Venezuela, donde se crió y formó una familia. En 2005, decidió venir a España para iniciar una nueva vida en Castellón. Empezó a trabajar como fontanero e instalador de aparatos de aire acondicionado hasta que, en 2009, perdió su empleo.

En este contexto decidió hacer una visita a su país de origen con su mujer. Previamente contrató cinco seguros de vida y accidentes con capitales asegurados muy elevados. Su mujer sólo suscribió un seguro de accidentes con una suma asegurada de 30.000 euros para ese mismo desplazamiento.

En febrero de 2009, el matrimonio aterrizó en Venezuela. Tras varias semanas en el país, el asegurado dijo ser atracado mientras conducía un coche. Dos individuos trataron de robarle 7.000 bolívares a punta de pistola. Según su versión, en el forcejeo con los asaltantes, el arma que llevaba se disparó y le causó la amputación de varios dedos y parte de las palmas de las manos. Las lesiones constituyeron una incapacidad permanente total.

Tras la reclamación, las aseguradoras implicadas, Axa y Generali, empezaron indagar. Descubrieron que no había documentación acreditativa de lo sucedido, a pesar de la gravedad. Un perito médico determinó que las lesiones eran incompatibles con los hechos narrados. Si, como dijo, tenía sujeta el arma con las dos manos en ese supuesto forcejeo la bala no podía haber impactado en ninguna de ellas. De hecho, considera la patronal del seguro, «parece un milagro que no resultara herido en otras partes del cuerpo».

Uno de cada seis intentos de engaño al seguro es por daños exagerados o anteriores en vehículos

El lugar también despertó sospechas. Varios detalles no casaban. Para colmo, el asegurado declaró haber conducido 16 kilómetros con las manos heridas hasta un hospital. Esto llamó la atención de los investigadores, «no sólo por la proeza física que entraña, sino porque había dos centros médicos a cuatro kilómetros de donde fue atacado».

Las aseguradoras decidieron no abonar la indemnización y el cliente las demandó en los tribunales. Los procesos judiciales duraron siete años. Finalmente, la Audiencia de Castellón reconoció anomalías en el caso. En opinión del juez, describen las aseguradoras, «no quedó acreditado cómo se produjo el atraco ni que este fuera ajeno a la intencionalidad del asegurado». AXA y Generali eludieron así el pago de casi un millón de euros. Además, la investigación ha ganado el primer premio en seguros personales.

Valencia

El agua que causó daños no era de lluvia, era del grifo

Otro de los casos reconocidos en el concurso de fraudes tuvo como escenario una nave industrial de Valencia. Tras una lluvia torrencial, el agua se filtró y causó daños en bienes en estanterías y palés. Los clientes reclamaron ser indemnizados por daños en unas cajas que no estaban en la misma zona por donde se filtró el agua de lluvia. Llamó la atención que algunas mercancías seguían mojadas tres meses después de la tromba sobre la ciudad.

Esto generó sospechas y las aseguradoras decidieron investigar a fondo. Se tomaron muestras del agua acumulada, se analizaron en un laboratorio y el resultado fue concluyente: era agua del grifo. La aseguradora efectuó una oferta de indemnización de 3.800 euros, pero la empresa reclamaba más de 230.000. Las partes llegaron a juicio y, finalmente, el juez condenó a la aseguradora a pagar 12.000 euros y desestimó el resto de la reclamación.

Nules

Sin mano, sin cobertura y condenado a prisión

El Tribunal Supremo resolvió, hace dos años, uno de los casos más sorprendentes. Un agricultor fue condenado a tres años y medio de cárcel por estafa y a devolver 335.000 euros que cobró del seguro por un accidente que no fue tal. Según la sentencia, en 2007 se amputó la mano derecha con un instrumento cortante para cobrar coberturas pactadas previamente en sus pólizas.

Tras hacerse un torniquete para controlar la hemorragia, condujo su coche hacia el Camino Viejo de Nules a Moncofa y lo dejó caer por un terraplén. Después situó la mano cortada a los pies del asiento del conductor y quemó el automóvilc on gasolina. Acto seguido, telefoneó al 112 y se tumbó hasta la llegada de un policía que lo encontró fumándose un cigarro.

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