La estafa de los ingleses intoxicados vuelve a dañar el sector hotelero

Empresarios lamentan nuevas reclamaciones sospechosas de turistas durante el verano, pero constatan una reducción de la picaresca británica

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Jim Nolan llega con sus colegas de vacaciones a Benidorm. Disfruta sus buenas cervezas, baila en los garitos y se beneficia del 'todo incluido' que el touroperador inglés incluye en el paquete vacacional. Allí se le acerca un individuo de la misma nacionalidad, el captador, que le anima a denunciar una inexistente intoxicación alimentaria en su hotel y le ofrece un despacho de abogados para el papeleo. Le promete que las vacaciones le van a salir gratis y que, además, puede acabar con una indemnización.

¿Por qué no intentarlo? Ya en Reino Unido, Nolan denuncia al touroperador con la única prueba de la factura de un medicamento contra la diarrea. La ley británica acaba favoreciendo que el hotel valenciano tenga que responder y desembolse una importante indemnización de la que también saca tajada el abogado que lo representa.

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Nolan es un británico ficticio, pero los hechos son, paso por paso, reales. Llevan meses repitiéndose para sufrimiento de hoteles de Benidorm y de otros puntos turísticos de España con afluencia masiva de turismo inglés. El pasado verano, el sector turístico de la Comunitat se ha vuelto a encontrar con esas sospechosas reclamaciones por intoxicación alimentaria, según confirmó ayer Luis Martí, presidente de la Federación de Empresarios Hoteleros de la Comunitat Valenciana.

No obstante, la noticia esperanzadora es que los intentos de engaño van a la baja, después que el año pasado empresarios de Benidorm lamentaran pérdidas de seis millones de euros. «Este año ha habido incidencias, pero muchas menos gracias a la celeridad con la que han actuado las autoridades españolas y británicas», destacó Martí, quien cifró en algo más del 50% el descenso de reclamaciones respecto a 2016,

En Semana Santa

Martí no pudo aportar cifras concretas de pérdidas durante este año, pero si constató que al menos los intentos por beneficiarse a costa del turismo valenciano ha caído a la mitad y «los hoteles más afectados han sido los de Benidorm». El portavoz de los hoteleros de la Comunitat confía en que, tal y como marchan las cosas, con el pastel descubierto y las autoridades al acecho en España y Reino Unido, «el problema estará zanjado en breve y para la próxima campaña de Semana Santa ya no habrá un problema significativo».

La Asociación de Empresarios Hoteleros de Benidorm y la Costa Blanca (HOSBEC) estalló el año pasado ante el aluvión de reclamaciones relacionadas con la picaresca. Lógicamente, no cuadraba que tanto visitante británico acabara intoxicado y con diarrea, por lo que su presidente solicitó un encuentro con la embajada para exigir medidas urgentes. Paralelamente, una delegación de empresarios valencianos de exterior se desplazó a Londres para reunirse con touroperadores británicos y explicarles su suplicio. El propio secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, tomó cartas en el asunto y las quejas del sector llegaron hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores.

El embajador de Reino Unido en España, Simon Manley, anunció en julio que el gobierno británico iba a poner en marcha medidas legales para impedir estas acciones de turistas malintencionados. Para Antonio Mayor, presidente de HOSBEC, detrás de la masiva estafa hay «abogados buitres especializados en denuncias ficticias que se pasean por los hoteles sin camiseta y maletín en mano, animando a turistas a reclamar por una diarrea para que la estancia les salga gratis. Una estafa premeditada y un desprestigio absoluto de la justicia británica».

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