Los 300 escolares de La Font estarán en barracones hasta 2020 ante la falta de un colegio

Fachada del colegio Francesc Carròs de La Font, ahora cerrado ante la aparición de grietas y falta de salubridad. / ó. de la dueña
Fachada del colegio Francesc Carròs de La Font, ahora cerrado ante la aparición de grietas y falta de salubridad. / ó. de la dueña

Las aulas prefabricadas llegarán en septiembre pero ahora las clases se imparten en locales provisionales repartidos por todo el pueblo

Ó. DE LA DUEÑA LA FONT.

La pesadilla de la comunidad educativa de La Font d'en Carròs parece no tener fin. Los casi 300 escolares de esta localidad de la Safor tendrán que recibir clase en barracones hasta el año 2020 ante la falta de un colegio que garantice la integridad de los estudiantes y del equipo docente.

Los alumnos están reubicados en edificios municipales desde hace tres meses ante la negativa de las familias a que los pequeños acudieran al viejo Francesc Carròs, donde aparecieron varias grietas y hubo desprendimientos a principios de este curso.

Esto obligó a la Conselleria de Educación a apuntular distintas aulas, aunque el organismo que dirige Vicent Marzà declinó en todo momento clausurar el centro. El rechazo de los padres a que los alumnos de infantil y primaria acudieran al colegio hizo que se buscaran locales alternativos.

Educación se vio obligada a transigir y a autorizar el realojo de los más de 290 jóvenes en la Escoleta, un Centro Polivalente y el Patronato. Pero esta solución sólo fue puntual, ya que tanto el gobierno local como las familias reclaman desde que surgió la primera fisura en la construcción que se instalaran aulas prefabricadas en La Font.

Esta petición fue denegada por el Consell, que sólo contemplaba que los alumnos volvieran al viejo colegio, construido en 1963, y poner punto y final así a las protestas. La propuesta de Educación era apuntalar más aulas.

Comedor en el pasillo

Esto hubiese dejado el centro prácticamente impracticable, ya que la falta de espacio ya era manifiesta. De hecho, los escolares han tenido que comer en el pasillo y recibir clase en sótanos con humedades durante años. Ahora, desde el área de Planificación Educativa de la Conselleria han confirmado que La Font tendrá barracones, pero será para el próximo curso.

Las aulas prefabricadas llegaran, si no pasa nada, durante el verano de este año, con la intención de que estén habilitadas para el inicio del curso, como explicó el alcalde, Pablo Puig. Pero las previsiones de estancia de los pequeños en estos barracones son poco halagüeñas.

El primer edil reconoció que, si «todo va bien, los alumnos estarán en las aulas dos cursos y no saldrán antes de 2020». El alcalde confía en que para el otoño de ese año esté construida la nueva escuela y, por tanto, los alumnos puedan hacer uso. La Font opta a entrar en el plan Edificant que impulsa la Conselleria. El gobierno local quiere asumir la construcción del centro educativo y evitar que la obra se siga retrasando.

Puig recordó que la comunidad educativa lleva décadas reclamando obras de mejora en el centro que nunca se han ejecutado, «más bien al contrario, las actuaciones han sido para habilitar sótanos con humedades como aulas o para retirar la calefacción». El alcalde recordó que la opción de rehabilitar el viejo colegio es «inasumible», ya que un estudio certificó que las vigas no son aptas al carecer de hierro en su interior.

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