La mujer de Tavernes se salvó al taponarle la herida con toallas

Traslado de una de las heridas.
Traslado de una de las heridas. / lp

La ATS, que acudió tras oír los disparos, pidió ayuda a los vecinos para evitar que la exsuegra del agresor muriese desangrada

ROCÍO ESCRIHUELA TAVERNES.

Una enfermera se convirtió el pasado miércoles en la heroína casi anónima de Tavernes tras salvar la vida de una de las mujeres tiroteadas en la playa. L.D.E., vecina del municipio, fue la primera en acudir a la vivienda donde un hombre intentó asesinar a su exsuegra y a su exmujer con una escopeta de caza y luego se suicidó disparándose un tiro en el pecho.

Ella fue la primera persona en atender a ambas mujeres. Esta ATS taponó la herida de la exsuegra del agresor que en ese momento se encontraba tendida en el suelo con un tiro en la zona inguinal que le había afectado a la arteria femoral. Según testigos presenciales, R.M. estaba rodeada de un gran charco de sangre y la enfermera acudió rápidamente a taponarle la herida.

La ATS pidió de inmediato toallas a todos los vecinos para detener la hemorragia y llegó incluso a sentarse encima de la persona para presionar la herida y evitar que continuara desangrándose. El objetivo era ganar tiempo ante la inminente llegada del SAMU y los servicios sanitarios. Fueron unos momentos vitales.

De hecho, nada más llegar a la vivienda donde sucedieron los hechos, se presentó como enferma y ofreció toda su ayuda. Cuando L.D.E. se personó en la casa, los vecinos ya habían dado la voz de alarma y tanto la Policía Local, como la Guardia Civil y los servicios sanitarios estaban de camino. Pero cualquier retraso, por mínimo que fuera, podría haberle hecho perder la vida a una de las agredidas. Así lo relatan quienes presenciaron la escena.

Atención a la más grave

Cuando los primeros agentes llegaron a la vivienda, ya encontraron a esta ATS voluntaria realizando las labores sanitarias y ella espetó rápidamente: «Soy enfermera». A partir de ese momento los policías le indicaron que continuara con su trabajo. La joven estaba centrada en su labor y ajena a lo que sucedía en el exterior de la casa. Los testigos afirman que no paraba de dar conversación a la mujer herida con el fin de mantenerla despierta.

Pero a R.M. no fue a la primera persona que se encontró esta sanitaria a su llegada al domicilio. Antes de entrar, estaba el cadáver de J.M.C., pero al comprobar que estaba sin vida, se dirigió rápidamente al interior de la vivienda alertada por los vecinos que le indicaron que había más personas. Fue entonces cuando halló a la exsuegra del fallecido tendida en el suelo en un rincón de la casa y a la hija cerca de la escalera. Comprobó la gravedad de las heridas de bala de escopeta de ambas y entonces decidió asistir a quien en ese momento más lo necesitaba.

Unos minutos más tarde, los servicios sanitarios llegaron al domicilio y encontraron a su compañera prestando ayuda. De hecho, ella misma fue quien puso el gotero a la mujer antes de llevarla en camilla. El SAMU llegó desde el Hospital Francesc de Borja de Gandia, lugar donde ella trabaja actualmente y allí fue a donde trasladaron a la herida. Cuando los servicios sanitarios ya iban camino del hospital y los agentes esperaban la llegada de la jueza para levantar el cadáver, uno de los policías se acercó a ella para darle las gracias. El agente, le preguntó su nombre y le indicó que su actuación había sido primordial para salvar la vida de la mujer.

Ayer, todos destacaban su valentía por acudir rápidamente al lugar de los hechos a prestar los primeros auxilios. El Ayuntamiento de Tavernes emitió un comunicado para condenar la agresión y dar las gracias tanto a esta enfermera anónima como a los servicios sanitarios y las fuerzas de seguridad.

L.D.E. tuvo ayer jornada laboral de 12 horas en el área de Urgencias del hospital de Gandia. A su llegada a las 8 de la mañana, su primera visita fue acudir a visitar a R.M. para preocuparse por su estado de salud y conocer los detalles de la intervención de la noche anterior.

Esta joven vive en un edificio ubicado enfrente de la casa de la playa de Tavernes de la Valldigna donde ocurrieron los disparos. En ese momento, se encontraba junto a sus padres, su marido y sus hijos, pero el sonoro estruendo de los tiros de escopeta le hizo pensar en qué algo estaba sucediendo y no dudó en acercarse hasta allí.

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