Los embalses que abastecen a Valencia están en alerta al disminuir las reservas

Los pantanos del Júcar se encuentran al 33% de su capacidad mientras que los del Turia rondan el 37% ante un verano especialmente caluroso

D. G. VALENCIA.

Las intensas precipitaciones registradas a finales del pasado año y principios de este consiguieron frenar la intensa sequía que, al menos hasta diciembre de 2016 castigaba a la Comunitat, especialmente a las comarcas del interior de Valencia y a la provincia de Alicante. Sin embargo, desde aquel momento las lluvias han sido escasas y la región ha vivido uno de los meses de junio más calurosos de las últimas décadas por lo que, de nuevo, la amenaza de la carestía hídrica se cierne sobre la autonomía a las puertas de un verano que, según los expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), se avecina más caluroso de lo habitual. Y la peor situación, además, se da en los sistemas de embalses, ríos y acuíferos del Júcar y el Turia, precisamente los que suministran agua potable a la ciudad de Valencia y toda su área metropolitana.

En concreto, según el último informe de seguimiento de indicadores de sequía en el ámbito territorial de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), de 31 de mayo, refleja que el sistema del Júcar se encuentra en situación de prealerta (nivel amarillo) y el del Turia, en alerta (nivel naranja). Asimismo, tal y como apunta el última parte estatal del estado de los embalses, de 19 de junio, el sistema Júcar se encuentra al 33,42% de su capacidad, mientras que el del Turia cuenta, en la actualidad, con el 37,6% de los recursos hídricos que es capaz de almacenar.

Especialmente significativa es la situación de los dos grandes pantanos de toda la cuenca, como son el embalse de Alarcón y el de Contreras. El primero cuenta con poco más de 400 hectómetros cúbicos almacenados, lo que supone prácticamente un tercio de lo que es capaz de contener, mientras que el segundo apenas tiene 136 hectómetros, el 16% de su capacidad. La importancia de estos embalses radica en que, sólo estas dos infraestructuras, suponen el 59% de toda la capacidad de almacenamiento de los 30 pantanos que componen la cuenca.

En el bajo Júcar, especialmente delicada es la situación del embalse de Escalona, al 4,7% de su capacidad con apenas 4,6 hectómetros almacenados, mientras en el Turia el peor parado es el pantano de Loriguilla por debajo del 27% en almacenamiento con menos de 20 hectómetros. El embalse de Forata, el único del río Magro y que abastece al interior de Valencia, se encuentra ya al 44% de su capacidad.

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