Los directores cargan contra Educación por no adelantar la admisión de alumnos

Una alumna con su madre durante el primer día de clase. / AFP
Una alumna con su madre durante el primer día de clase. / AFP

La organización de la consulta de la jornada continua a finales de abril obliga a que la matrícula coincida con las tareas propias del final del curso

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La elección de colegio de cara al curso que viene será muy similar a la de hace un año, pues se repite el escenario: los centros empiezan a organizar jornadas de puertas abiertas y campañas para atraer estudiantes y familias y no saben ni qué programa lingüístico ni qué modalidad horaria aplicarán. Y por los plazos que se manejan, la información completa tardará varios meses en llegar, lo que tendrá otro efecto colateral: el procedimiento de admisión formal, que incluye la presentación de la documentación por parte de las familias y la matriculación posterior, se programará en fechas tardías pese a que los directores reclamaron un adelanto para facilitar la organización.

Por segundo curso consecutivo los colegios tienen que rehacer su proyecto lingüístico (PLC), donde se recoge el uso de las lenguas en cada asignatura. El año pasado ya se adaptaron al decreto de febrero de 2017, que fue derogado tras los varapalos judiciales, y en el actual deberán hacerlo a la ley de plurilingüismo que se aprobará la próxima semana en Les Corts. Tendrán de plazo hasta el 16 de marzo para remitirlo a la conselleria, que lo estudiará y dará su visto bueno, aunque en caso de que la propuesta no tenga el apoyo mayoritario del consejo escolar del centro la administración deberá decidir qué peso da a cada lengua. En el ejercicio anterior las aprobaciones llegaron pocas semanas antes de iniciarse la admisión.

En cuanto a la jornada continua, el retraso es grande si se hace una comparación. Los centros tenían hasta ayer para presentar la documentación, y el siguiente paso es la consulta a las familias prevista para el 25 de abril. Y aún pasarán varios días hasta confirmarse la autorización definitiva. En cambio en 2017 la votación llegó el 4 del mismo mes.

La elección de la fecha fue criticada por la Asociación de Directores de Infantil y Primaria (Adip), pues considera que implicará que el proceso de elección de centro se retrase mucho, una queja que trasladaron la pasada semana a la Conselleria de Educación. De hecho la organización había pedido un adelanto para facilitar la organización interna y evitar que la admisión coincidiera con el final del curso.

Cabe recordar que los plazos del año pasado fueron los más tardíos de los últimos ejercicios, pues los padres presentaron las solicitudes entre el 22 y el 29 de mayo y la formalización de la matrícula se extendió hasta finales de junio. Desde Adip añadieron que su propuesta buscaba facilitar «la distribución de las tareas» para que no se solapara con otros trabajos habituales como las evaluaciones, la memoria de la Programación General Anual, las becas de comedor, los trámites de Xarxallibres o la organización de los festivales de final del curso. Es decir, la idea era no añadir a semejante carga administrativa la baremación de solicitudes, publicación de listas y demás trámites de la admisión.

Además, antes debe cerrarse un proceso previo costoso en el tiempo del que no hay noticias: el arreglo escolar. Y es que la previsión de aulas que se crean o que se suprimen determina la oferta de puestos que puede hacer cada colegio a las familias. Una vez se conozca la primera propuesta habrá que dar tiempo para que los afectados por las eliminaciones presenten alegaciones. El año pasado ya se retrasó, aunque influyó la renovación de conciertos en casi todas las etapas, un handicap que no existe en el actual.

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