La desalinizadora de Torrevieja estará a pleno rendimiento en abril tras doce años en obras

La desalinizadora de Torrevieja estará a pleno rendimiento en abril tras doce años en obras
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La finalización de las conducciones eléctricas permitirá que la planta pueda multiplicar por dos su actual capacidad de producción

J. SANCHIS

valencia. El 'buque insignia' del Programa Agua estará por fin a pleno rendimiento en abril de 2018. El consejero murciano de Agricultura y Agua, Francisco Jódar, anunció ayer que el Ministerio de Medio Ambiente se ha comprometido a que en esta fecha la desalinizadora de Torrevieja empiece a generar 80 hectómetros cúbicos de agua frente a los cerca de 40 de estos momentos.

Según Jódar, las obras no iban a estar finalizadas antes de fines de este año o comienzos del próximo, pero la situación de sequía ha llevado al Ministerio a acelerar la ejecución de la toma de corriente eléctrica necesaria para que la planta genere esta cantidad de agua.

Torrevieja fue diseñada como la obra distintiva del Programa Agua, el plan ideado por el gobierno de Rodríguez Zapatero para llevar recursos a la Comunitat y a otras regiones del Mediterráneo tras la derogación del trasvase del Ebro. Ahora, doce años más tarde, podrá producir la cantidad de agua para la que fue concebida.

De todas formas, la planta está preparada para ampliar su capacidad de producción hasta los 120 hectómetros cúbicos. Esta es una reivindicación continua por parte de la Generalitat valenciana, pero hasta el momento no se ha previsto el inicio de estas obras.

De hecho, el pasado martes los socialistas anunciaron que reclamarán al Gobierno con una proposición no de ley en Les Corts que aumente las subvenciones a los agricultores para comprar agua desalada a 0,3 euros el metro cúbico, cuando el coste de producción supera el euro, y hacerla así más asequible.

Hasta la fecha la desalinizadora ha estado funcionando a menos del 50% de su capacidad. Por un lado, porque el agua es demasiado cara para que la compren los agricultores. Sólo han podido acceder a ella con las ayudas del decreto de sequía y en un momento de extrema necesidad.

Pero, por otra parte, el rechazo de los regantes se justifica en que el agua que produce Torrevieja no se puede utilizar directamente en la agricultura por la excesiva presencia de boro, que estropea los cultivos, especialmente los cítricos. Previamente necesita ser mezclada con recursos procedentes de los embalses.

Polémica

La construcción de la desalinizadora estuvo envuelta en la polémica desde el momento de su anuncio. El Ministerio de Medio Ambiente, entonces dirigido por Cristina Narbona, se encontró con la frontal oposición de entonces gobierno de Francisco Camps que continuaba con la reivindicación del trasvase del Ebro.

Las obras comenzaron finalmente en 2006 y tenían que haber estado finalizadas en 2009. El retraso alcanzará, de esta forma, los nueve años. Las continuas demoras obligaron al Gobierno de España a devolver las ayudas europeas de 55 millones de euros.

Ahora el Gobierno central se enfrenta a la posible pérdida de las subvenciones de la UE conseguidas para construir las desalinizadoras de Moncófar y Oropesa. En el caso de que no entren en funcionamiento antes de mediados del año que viene se tendrán que devolver 35 millones a las arcas comunitarias.

La inactividad de la planta de Torrevieja ha servido como argumento a los enemigos del trasvase Tajo-Segura, en especial el gobierno castellano-manchego, como ariete para exigir la reducción de los caudales transferidos.

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