Cuatro huelgas para exigir mejoras para el profesorado marcarán la recta final del curso

Un sindicalista pega una pegatina en la sede de una conselleria durante una huelga educativa organizada en 2012. / irene marsilla
Un sindicalista pega una pegatina en la sede de una conselleria durante una huelga educativa organizada en 2012. / irene marsilla

La falta de respuesta de Marzà a las demandas sindicales y de los asociados universitarios calentará los últimos meses del ejercicio

JOAQUÍN BATISTA VALENCIA.

La recta final del curso estará marcada por la conflictividad laboral teniendo en cuenta que pueden llegar a organizarse cuatro huelgas de profesorado distintas, aunque con un punto común: presionar a la administración para que mejoren las condiciones laborales, incluyendo la reversión de recortes que se arrastran desde hace años.

Al paro indefinido de los profesores asociados de la Universitat de València, que ya supera los dos meses de vigencia, se sumará el que el 16 de abril iniciarán, con las mismas características, sus compañeros de la Politècnica. Además el 17 de mayo llegará la huelga general en la enseñanza anunciada recientemente por el Sindicat de Treballadors de l'Ensenyament (Stepv) y que ha sido ratificada esta semana tras las diferentes asambleas docentes organizadas.

La finalidad de esta convocatoria es forzar a la conselleria a que negocie la reversión de los recortes en las plantillas aplicados por el PP en la anterior legislatura, además de otras mejoras relacionadas con licencias, horas lectivas o pérdida de poder adquisitivo. La cuarta huelga ha sido propuesta por el mismo sindicato pero no se ha oficializado. Dirigida a los interinos, se planteará en la asamblea que la próxima semana se celebrará en la sede del departamento -donde se ha previsto una acampada por parte de la Coordinadora de Profesorado Interino- y reclamará garantías reales de trabajo después de las oposiciones masivas.

En cuanto a los asociados de la Universitat, la última asamblea rechazó el acuerdo alcanzado entre la institución y los sindicatos representativos al considerarlo insuficiente y poco concreto en aspectos como la equiparación salarial, la mayor duración de los contratos o las posibilidades de estabilización.

Aunque es cierto que son varios los aspectos que dependen de la Universitat, también lo es que la cuestión retributiva, el cumplir con la idea de 'a igual trabajo mismo salario', depende en última instancia de Educación, que tiene la potestad normativa y financiera. De hecho tanto desde el comité de huelga como desde la Universitat se ha echado de menos una mayor implicación de la cúpula de Educación en la resolución del conflicto, más allá de declaraciones genéricas en contra de la precariedad laboral.

En cuanto a la Politècnica, el pasado jueves los sindicatos CC.OO. PV, Stepv-Iv y UGT PV y la Plataforma de Professorat Associat registraron la convocatoria de huelga indefinida con reivindicaciones similares a las del colectivo de la Universitat: acabar con la perversión de esta figura, reservada a profesionales con una actividad principal que apoyen la formación universitaria, y no servir de mano de obra barata para cubrir necesidades docentes coyunturales; reconocimiento de tareas de investigación; facilidades para hacer carrera universitaria y equiparación salarial respecto a otros docentes con carga laboral similar. El próximo capítulo del conflicto llegará el 10 de abril, cuando se reúna la mesa negociadora del convenio colectivo del personal laboral conformada por sindicatos, universidades y administración.

La de Valencia ya ha anunciado que reivindicará que progresivamente se les equipare a los profesores titulares de escuela universitaria a tiempo parcial, lo que cumpliría las expectativas de los trabajadores. Y ante la situación que se dibuja en la Politècnica, es más que probable que se sume a la exigencia. La pelota estará en el campo de Marzà. Sólo en la Universitat se calcula que para aplicar la mejora se precisarán más de trece millones de euros anuales.

La situación en la enseñanza no universitaria no es mejor en términos de reivindicación. La huelga de mayo quiere presionar a la conselleria de cara a la negociación de las plantillas. En la anterior legislatura, en plena crisis, se recortaron los puestos docentes de catálogo, los que corresponden de manera general a un centro de Infantil y Primaria en función de sus unidades, así como los desdobles en Secundaria.

El equipo de Marzà prometió negociar la reversión en el curso 2015-2016 pero no lo hizo, y en noviembre, ante la presión sindical, se planteó hacerlo el pasado febrero. De momento el tema no ha pasado por la mesa sectorial pero se prevé iniciar las conversaciones en breve. UGT -que tiene ganada una sentencia contra el recorte de Secundaria- y CC. OO. PV también han reivindicado la mejora, al suponer más medios humanos para los centros y fomentar la estabilidad docente.

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