Los crímenes repuntan casi un 40% pese al descenso de delitos

Empleados del retén fúnebre trasladan el cuerpo del hombre fallecido en el crimen de Patraix, del que está acusada su viuda. / Manuel molines
Empleados del retén fúnebre trasladan el cuerpo del hombre fallecido en el crimen de Patraix, del que está acusada su viuda. / Manuel molines

La Comunitat registró el año pasado 41 homicidios y la violencia de género es uno de los principales detonantes de las muertes violentas

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

La tasa de criminalidad en la Comunitat Valenciana nunca había estado tan baja en la última década. La eterna lucha por la seguridad tiende a mejorar sus resultados, en buena medida por el esfuerzo de policías y guardias civiles. Pero hay una espina clavada en los últimos datos sobre delincuencia del Ministerio del Interior: los crímenes. Mientras la mayoría de delitos cae en porcentajes significativos o se mantiene estable, homicidios y asesinatos consumados crecieron el año paasdo casi un 40%.

En concreto, hubo 41 crímenes en la Comunitat Valencia, 11 más que en 2016. Fueron casos tan graves y dolorosos como la muerte del subinspector de Homicidios Blas Gámez a manos de un asesino sueco que también mató y descuartizó a un peluquero valenciano con el que se había citado en su casa. O el tristemente célebre crimen de Patraix, en el que un hombre murió apuñalado presuntamente por el amante de su mujer, también implicada.

Según los datos del Gobiernmo, en nuestra región se produce un crimen cada semana y media. Esa es, al menos, la frecuencia aproximada, puesto que los homicidios son, posiblemente, el delito más aleatorio y difícil de prever. Sus motivos van desde la violencia de género a peleas callejeras regadas por alcohol o drogas, enfrentamientos vecinales, disputas entre parientes, diferencias entre delincuentes....

La valenciana es la tercera región de España en asesinatos, por delante de Madrid

En comparación con 2016, las cifras muestran un empeoramiento. Sin embargo, los 41 homicidios del año pasado quedan todavía muy lejos del más de medio centenar de personas asesinadas anualmente en los primeros años del milenio en la Comunitat Valenciana. En esa época, una expansión de mafias de Europa del Este, redes de prostitución y enfrentamientos personales entre inmigrantes derivó en un aumento considerable del peor de los delitos.

Hoy el factor más presente entre los crímenes en tierras valencianas es el de la violencia de género. Según Sanidad, ocho de los 41 crímenes del año pasado en la región responden a esta lacra. Son un 20%. El resto de homidios del año pasado responden a causas muy diversas.

Interior no aporta datos sobre la manera de matar. En este punto arroja algo de luz la última memoria del Instituto de Medicina Legal de Valencia (IML), de 2016. De los homicidios ocurridos ese año en la provincia, la inmensa mayoría, un 42% se produjo por asfixia. El segundo mecanismo es el traumático, los golpes. Ya sea en palizas a puñetazos y patadas o con objetos contundentes, estuvo presente en un 33% de los homicidios de ese año. En menor proporción aparecen los crímenes con arma blanca y de fuego.

Además de los crímenes consumados, el año pasado hubo 65 intentos de homicidio, que bajan un 31% respecto a 2016. Crecen ligeramente las agresiones menos graves y peleas, más de 1.800 al año. Por regiones, la Comunitat es tercera de España en homicidios, por delante de Madrid y sólo superada por Cataluña y Andalucía. Un crimen causa un mal irreparable, pero el trabajo conjunto de Homicidios y Policía Científica, acaba con el esclarecimiento de la práctica totalidad de casos y con sospechosos entre rejas.

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