Construir el tren directo a Madrid costará de 165 a 170 millones de pesetas

HACE

150

AÑOS

El 27 de octubre de 1867 destacó LAS PROVINCIAS que se encontraba en plenas tareas de recolección la cosecha de cacahuetes, por lo que «millares de improvisados sequeros» poblaban el paisaje rural de diversas comarcas de Valencia, en especial en La Ribera.

Dichos 'sequeros' o 'sequers' eran los puntos donde se concentraba la producción de cacahuetes, una vez arrancadas las matas de los caballones en los campos, para proceder a facilitar que se secara la tierra adherida a los pequeños frutos y golpear entonces dichas matas contra el borde de unas paneras de mimbre para que se desprendiera el fruto. A continuación se aventaban los cacahuetes para separar los últimos restos de hojas y ramillas.

Por los campos se veían multitud de montones de cacahuetes -contaba el periódico-, cuyo cultivo alcanzaba cada año mayor extensión. Pese ello y a los problemas de calidad deficiente del año anterior que habían frenado la exportación, los precios «se sostienen bastante elevados», lo que era motivo de felicitación porque se veían recompensados «los afanes del labrador».

También advertía el periódico que había que aprender la lección de que fiarse de la mera especulación para exportar productos en malas condiciones de, como había ocurrido con los cacahuetes y en diversas partidas de vinos, era contraproducente, porque se cerraban los mercados.

Curiosamente, en la actualidad apenas queda producción de cacahuetes en Valencia, y el que se consume aquí, que es bastante, se cultiva casi todo fuera, preferentemente en EE UU.

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