El Consell destierra la inversión en obras antirriadas de los presupuestos de 2018

Una calle cortada tras ser inundada por las lluvias en Alzira. / Jesús Montañana
Una calle cortada tras ser inundada por las lluvias en Alzira. / Jesús Montañana

Medio Ambiente destina 9,7 millones de euros a estas actuaciones, lo que supone un descenso del 75% respecto al año anterior

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Las imágenes de ríos desbordados, calles inundadas o todo tipo de objetos y personas arrastrados por la fuerza del agua en algún badén o rambla no son ajenas a los habitantes de la Comunitat. Y, a tenor de lo que auguran los expertos, las lluvias torrenciales y los temporales van a ser cada vez más frecuentes en las próximas décadas fruto del cambio climático.

Así lo confirman desde el Laboratorio de Climatología del Instituto de Geografía de la Universidad de Alicante. Advierten de que hay una clara tendencia del clima mediterráneo a ser más extremo. Ante ello, desde esta institución recomiendan poner en marcha «medidas de adaptación en el territorio».

Pese a ello, el Consell ha optado por desterrar las obras antirriadas de los presupuestos para el año próximo. Las cuentas de la Conselleria de Medio Ambiente y de Infraestructuras para 2018, presentadas la semana pasada a Les Corts para su aprobación, reflejan que el gobierno del tripartito destinará a esta partida un 75% menos que el año anterior. La inversión prevista se limita a 9,7 millones frente a los 41,5 de 2017.

Estas obras consisten fundamentalmente en el encauzamiento de barrancos, desembocaduras de ríos y ramblas, el arreglo o construcción de colectores y la renovación de las redes fluviales.

En concreto, únicamente se financiarán 16 obras este año del cerca del centenar que se encuentran pendientes. Algunas de ellas acumulan un retraso de trece años. Además, hay que tener en cuenta que cerca del 60% del gasto total es para una única actuación, la Fase IV de las obras de La Bega en Silla con un coste superior a los 5,7 millones.

Otras dos partidas se llevan un 25% más con lo que la cantidad destinada para el resto de obras queda reducida a apenas un millón de euros.

La revisión del Plan Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (Patricova), presentado en 2013 por el anterior gobierno del PP y aprobado por el Consell del Botànic en octubre de 2015, identifica más de un centenar de actuaciones únicamente entre las que considera estructurales.

Pese a ello parece que no se trata de una política prioritaria para el actual ejecutivo, que en los tres años que lleva gobernando apenas ha invertido 60 millones de euros en estas obras.

A todo ello se une el agravante de que muchas de las actuaciones acumulan años proyectadas a la espera de que el Consell las dote económicamente. Hay que tener en cuenta que el plan antirriadas se presentó con la mitad de obras previstas en el anterior documento, que data de 2003, sin ejecutar.

Por otro lado, la Conselleria de Medio Ambiente preveía en los presupuestos de 2017 invertir 20 millones en obras antirriadas a lo largo de 2018. Esta cantidad ha quedado reducida a los 7,3 millones. Es decir, una disminución del 63%.

En la misma línea, para 2019 sólo se contempla una inversión de 2,4 millones frente a los 14 previstos en las cuentas del año pasado.

De esta forma, fruto de la notable reducción presupuestaria actuaciones que se incluían en años anteriores vuelven a quedar pendientes de financiación.

Es el caso de las obras de regulación del Bajo Magro, que conllevan la construcción de una presa alternativa a la del Marquesado. En los presupuestos no se hace la menor mención a esta infraestructura que tiene un coste superior a los 16 millones de euros.

En situación similar se encuentra el encauzamiento del barranco Els Frares en los términos municipales de Burjassot, Rocafort y Godella que en las cuentas para 2017 tenía consignada una inversión de 13,5 millones y ahora ha desaparecido.

También es destacable la reducción que ha sufrido el proyecto para el encauzamiento del barranco de Mandor en L'Eliana: en los presupuestos de 2017 se le destinaron 14 millones y en los de 2018 esta cantidad queda reducida a 40.000 euros.

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