Incendio en la Calderona | Las consecuencias letales del poniente

Dificultades. La orografía del terreno complicó las tareas de extinción.
Dificultades. La orografía del terreno complicó las tareas de extinción. / EFE/ Eusebio Calatayud

Ráfagas muy erráticas que limitan la validez de las predicciones a una o dos horas y una compleja orografía complican las tareas de extinción Expertos esperan que el cálido viento remita para que aumente la humedad relativa

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

valencia. Cálidos vientos de poniente, una orografía escarpada y de difícil acceso, elevadas temperaturas y ráfagas erráticas y difícilmente predecibles. El incendio de la Calderona ha bebido un cóctel mortal con el que ha conseguido poner en jaque a los servicios de extinción, que a duras penas han podido frenar el avance de las llamas por el principal pulmón verde de Valencia.

Sobre ello, José Miguel Basset, inspector jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, apuntaba ayer a LAS PROVINCIAS algunas de las claves para entender la expansión de las llamas y las dificultades que se han cruzado en el camino de los servicios de extinción.

En esta línea, Basset apuntó a la ubicación en la que se ha producido el incendio. «Está situado muy cerca de la costa en una situación de mucho valle, lo que ha fomentado una serie de vientos locales muy erráticos que no han dejado que la dirección de extinción pudiera adoptar medidas que hayan sido de una efectividad muy elevadas debido a que las previsiones no aguantaban más de una o dos horas, cuando deberían ser de diez o doce horas como mínimo».

Por tanto, el inspector jefe insistió en que las dificultades han sido «la orografía, muy compleja y escarpada, y con pocos caminos», así como «las condiciones de viento variables», que han dificultado en gran medida las tareas de extinción.

En este punto, se refería también al segundo día de poniente (que fue el pasado miércoles, momento el que se declaró el incendio). «Evidentemente, conforme avanza un episodio de poniente la disponibilidad de combustible se va haciendo más elevada y eso tiene su peso a la hora de la propagación del incendio», apreció.

Sobre la situación del incendio a última hora de la tarde de ayer y las previsiones para el día de hoy, Basset lo supeditó en gran medida a la meteorología. «Esperemos que se estabilice un poco, que la situación de poniente tienda a remitir por la noche, por lo que debe de entrar una humedad relativa esperada de entorno al 60 o al 70%, lo que ayudaría que la vegetación volviera a adquirir un nivel aceptable de humedad». El viento, según las previsiones que manejaba, también debía amainar con la entrada de la noche y, posiblemente, girará a partir de hoy «a una situación de noroeste». Sin embargo, advirtió, «estamos muy cerca de la costa y las brisas tienen una influencia muy importante».

Por otra parte, ayer se apuntaba a la posibilidad de que un rayo latente estuviera detrás del origen del incendio. Este fenómeno se produce después de que un árbol reciba la descarga eléctrica. Tras el impacto, la temperatura del interior del ejemplar e, incluso, de sus raíces, aumentan en gran medida. Esta situación, sumada a que el interior del árbol cuenta con muy poco oxígeno, hace que arranque una combustión lenta que se puede alargar durante horas o, en ocasiones, hasta más de un día, situación que termina por desembocar en la aparición de llamas que, con las condiciones actuales, desembocan en un intenso incendio.

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