El conflicto al volante no cesa

El dueño de la autoescuela Sella coloca el indicativo del vehículo de prácticas.
El dueño de la autoescuela Sella coloca el indicativo del vehículo de prácticas. / damián torres

Las autoescuelas valencianas barajan despedir a sus profesores si su situación económica no mejora como consecuencia de la huelga Los examinadores exigen a la DGT que colabore para acabar con el enfrentamiento

MARIA BARBER

valencia. Las autoescuelas ya no aguantan más. Las primeras consecuencias de la huelga de examinadores de tráfico, que se inició el pasado mes de junio y que se ha retomado una vez finalizado el verano, ya son visibles. Juan Carlos Muñoz, presidente de la Asociación Valenciana de Autoescuelas (AVAE), explica que desde la organización están estudiando qué trámites hacen falta para presentar de manera conjunta, es decir, todas las autoescuelas que conforman AVAE, un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE).

Mediante esta herramienta, los centros de formación valencianos pretenden despedir a sus profesores hasta que la situación se normalice. «Durante el mes de julio mantuve a un instructor sin trabajar porque no tenía alumnos que quisiesen hacer prácticas porque saben que no van a examinarse pronto», afirma Daniel Sella, dueño de la autoescuela valenciana Sella. Su caso no es el único.

«Estamos desesperados», enfatiza Armando Galindo, responsable de la Unión de Autoescuelas de Valencia. Galindo explica que las personas que quieren obtener su permiso de conducción no están realizando prácticas a causa de la incertidumbre que provoca la huelga de examinadores. El pasado julio una autoescuela de Castellón se vio obligada a cerrar debido a la falta de alumnos que quisieran formarse en su centro como consecuencia de la reivindicación y, según afirma Galindo, si esta situación continúa «más autoescuelas no podrán aguantarán la situación actual».

El conflicto entre los examinadores y la Dirección General de Tráfico (DGT) no es nuevo. Hay que remontarse hasta 2015, año en el que el colectivo de instructores inició sus demandas. Las peticiones eran exactamente las mismas que a día de hoy: un aumento salarial en el complemento específico, mayor seguridad a la hora de dar los resultados de las pruebas para evitar así agresiones físicas y verbales, la reducción del número de pruebas diarias a 12, en vez de las 13 que realizan a día de hoy, y un aumento del número de examinadores para reducir la carga de trabajo que han de soportar.

«La DGT no ha propuesto nada para desconvocar la huelga en ninguna de las reuniones que hemos tenido y no hay convocada otra reunión por ahora», asegura Carmen Calvo, vicepresidenta de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra). Alfonso Blasco, instructor de la Jefatura de Valencia, explica que la Dirección General de Tráfico se ha reunido en tres ocasiones con Asextra pero que siempre fueron asambleas en las que la DGT les informaba sobre las consecuencias que recaerían en los huelguistas si seguían apoyando la reivindicación. En cambio, nunca les han propuesto medidas para acabar con el conflicto.

La huelga continuará de manera prácticamente segura durante los lunes, martes y miércoles de todo el mes de septiembre. Si no se llega a un acuerdo, los alumnos seguirán sin saber cuando van a poder obtener el deseado carnet. Ya son miles las pruebas que se han suspendido, y por tanto miles de estudiantes han sido víctimas indirectas de esta lucha de intereses. El profesor Daniel Sella lo tiene claro: «Esta huelga está jugando con la ilusión de los jóvenes de entre 18 y 20 años que quieren obtener el permiso de conducción». El problema aparece cuando la ilusión pasa a ser necesidad. «Mucha gente necesita el carnet de conducir para obtener un determinado puesto de trabajo o para poder acceder a unas oposiciones», explica Juan Carlos Muñoz. Cada día que pasa, más opositores o desempleados se quedan sin una plaza o sin un trabajo por un conflicto que les es completamente ajeno.

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