«Conduje borracho y un día escalé bebido el puente de la Peineta»

Jóvenes universitarios confiesan conductas de riesgo y tomar alcohol hasta la inconsciencia, pero no temen acabar convertidos en adictos

J. A. MARRAHÍ Valencia

Hora de irse de botellón para saber qué se cuece en el botellón. Último trago a un 'limoncello' para sintonizar con los jóvenes que despliegan su arsenal de bolsas, hielo, vidrio y plástico al cobijo de los árboles y setos de Jacinto Benavente. Así narran, en primera persona, su relación con el alcohol.

Luis 20 años. Estudiante «Cada dos 'findes' toca una buena borrachera»

«Mi primera copa fue con 13 años y ahora cada dos 'findes' toca una buena borrachera. Recuerdo mi primera gran cogorza con 16 años, en Fallas, en la terraza de una amiga: me bebí media botella de vodka blanco. Cuando me di cuenta estaba echando la pota en un estuche. Mis amigas me ayudaron y me llevaron a casa. Después de eso te arrepientes, pero pasan los días y repites... Ahora suelo tomar un tercio de cerveza al día y los fines de semana, media botella de ron. El botellón es más cómodo, a nuestra edad no hay dinero para copas».

Carlos 20 años. Estudiante «Llegué a tomar siete copas en una noche en barra libre»

«Estudio Educación Física y hago botellón. De momento, no me afecta. Con 12 años tomé mi primer vodka con limón y flipé, pero me sentó bien. He llegado a estar por los suelos y a conducir borracho con amigos. No estoy orgulloso. También escalé un día el puente de la Peineta, una vez bebido y dos sobrio. Recuerdo haber tomado hasta siete copas en una noche en una barra libre y ahora me emborracho cada tres semanas. Si no bebo, me siento más excluído, con menos seguridad a la hora de relacionarme».

El fenómeno del botellón

Ana María 21 años. Estudiante «En los pueblos se bebe cada vez más pronto»

«Recuerdo mi primera borrachera en el pueblo, en Ciudad Real. Tenía 15 años y me emborraché con agua de Valencia. Me subió mucho y mis colegas me llevaron a casa a rastras. En los pueblos se bebe cada vez más pronto, no hay tanta oferta de actividades y eso influye. Con 12 años mi prima ya hace botellón con tinto de verano».

Jorge 20 años. Estudiante «Empecé a beber con 10 años, vodka y Malibú»

«Con 10 años ya bebía vodka y Malibú en Navarra. Hoy me pillo una borrachera considerable cada dos semanas. Normalmente tomo media botella de ron negro con refresco. Cada vez necesito beber más para pillarla. También he cometido el error de conducir en moto bebido. Al día siguiente te arrepientes, pero salir sin beber no sería lo mismo. Todo es más divertido. Si no hay alcohol, me voy a mi casa».

Carla 19 años. Estudiante «A mi prima le llenaron la copa y acabó en ambulancia»

«Pillé mi primera cogorza con 14 años en el pueblo. Tres cubatas de ginebra con lima. Una vez a mi prima le llenaron la copa unos chicos y acabó en ambulancia. Preferiría estar bebiendo en un local con terraza, pero no me lo puedo permitir. En el botellón, con cuatro euros en el bote me tomo cinco copas».

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