Conductores en jaque por la falta de conservación de las carreteras

Carretera valenciana./Damián Torres
Carretera valenciana. / Damián Torres

Firmes en mal estado, paneles informativos que no funcionan y señalética deficiente dificultan el tránsito en los temporales

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

El grave incidente registrado en la AP-6, a su paso por Segovia, en el que cerca de 4.000 vehículos se vieron atrapados toda la noche por la nieve, ha puesto de nuevo el foco sobre la capacidad de las carreteras para ofrecer las mayores garantías a los conductores ante un temporal. El incidente, en el que tuvo que intervenir hasta la Unidad Militar de Emergencias (UME), recuerda también al vivido en la A-3 en Requena hace justo un año, cuando la caída de una torre de alta tensión y otra intensa nevada dejaron atascados a más de un millar de vehículos. En plena epoca de mayor probabilidad de nevadas, las carreteras valencianas vuelven a pasar un nuevo examen en el que tendrán difícil aprobar, según la información proporcionada a este diario tanto por la Asociación Española de la Carretera como por la Cámara de Contratistas de la Comunitat y la sección sindical de CCOO en el Ministerio de Fomento.

Además de la grave situación que presentan los paneles informativos (prácticamente la mitad no funcionan por falta de mantenimiento, como denunció el sindicato CSIF el pasado octubre), el estado del firme de la calzada, la señalización vertical y el estado de las barreras de seguridad deja mucho que desear en buena parte de los tramos. Carreteras como el by-pass, la A-3 entre Chiva y Buñol, la N-340 en buena parte de su trazado, la N-330 y N-322 que unen Requena con Almansa y Albacete, respectivamente, la N-332 entre Oliva y Alicante, y las comarcales CV-84, entre Novelda y Elche, y CV-13, entre Benlloch y Torreblanca, presentan distintas deficiencias o puntos negros de accidentes que, en momentos de lluvias, vientos u otros fenómenos meteorológicos llegan a poner en jaque a los conductores.

La Asociación Española de la Carretera alerta de un déficit de inversión de 371 millones de euros

El principal problema que presentan las carreteras valencianas es la falta de mantenimiento y conservación, una situación que se arrastra desde los recortes de la época de crisis y de la que, en mayor o menor medida, tratan de recuperarse en la actualidad. Por ejemplo, en abril del pasado año expiró el contrato de mantenimiento de los paneles informativos de tráfico y, al menos hasta el próximo mes, no está previsto la adjudicación del nuevo contrato. Esta situación, según el sindicato CSIF, ha provocado que alrededor de la mitad de estos dispositivos haya dejado de funcionar, una cartelería de gran importancia para avisar a los conductores de posibles incidentes. En el caso de las cámaras de vigilancia, indican desde el sindicato, el problema radica en que permanecen todas fijas e imposibilitan que desde el centro de gestión los técnicos puedan tener una visión panorámica de cada tramo vial.

Estado de las carreteras valencianas. / Damián Torres

Otros elementos de las carreteras tampoco presentan una situación mucho mejor. Según el último estudio elaborado por la Asociación Española de la Carretera, tanto el asfaltado de las carreteras como la señalización vertical y las barreras metálicas de seguridad presentan, de media, una calificación de «deficiente» en la Comunitat. Este estudio sólo salva los elementos de balizamientos, con un «aceptable», y la señalización horizontal, que es «buena». Según el informe, el déficit de conservación acumulado en la red de carreteras estatales, autonómicas y provinciales asciende, al menos hasta 2015, a 371 millones de euros, lo que supone cerca de 79.000 euros por kilómetro de la planta viaria.

CCOO advierte del importante descenso de medios materiales y humanos por recortes

A la hora de analizar el estado de las carreteras, Elena de la Peña, subdirectora general técnica de la citada entidad, consideró necesario distinguir entre un hecho extraordinario como una intensa nevada, «en el que todos entendemos que el nivel de servicio puede bajar» con días de lluvia o viento, más habituales y en los que, por ejemplo, el estado del firme es si cabe más determinante. «Si el firme está en mal estado, en una nevada en la que quedan los coches atascados puede no ser relevante, pero si hay lluvia la circulación es más insegura, sobre todo si la señalización no se ha repuesto o la pintura de los carriles se ha borrado», resumió. En esta línea, destacó que «disponemos de una infraestructura muy buena, pero con una importante falta de conservación». De la Peña también puso el acento en la gestión de la información y su transmisión a los usuarios, algo que considera fundamental, de ahí que lamente que pueda haber paneles informativos que no funcionen.

Por su parte, el delegado de CCOO en Valencia del Ministerio de Fomento, Juan Pedro Teruel, dijo que los recursos materiales y humanos destinados al mantenimiento de las carreteras cada vez son más escasos, sobre todo a raíz de los «importantes recortes» que se llevaron a cabo durante la crisis económica. «Hay falta de coordinación, la planta viaria está muy mal y la inversión ha bajado un montón», resumió. En este línea, pormenorizó algunas de las carreteras que presentan los mayores problemas de conservación. «En el by-pass el firme está desgastado y parcheado, la variante de la A-3 de Chiva a Buñol presenta un tramo muy deteriorado, en la N-340 el firme está echo polvo de Castellón hacia el norte», ejemplificó Teruel, quien también resaltó las deficiencias que presentan las carreteras N-322 y N-330. «En siete u ocho años no se ha invertido casi nada, y cuando se ha hecho una reforma, ésta no ha tenido continuidad», añadió.

La Cámara de Contratistas aboga por un plan de choque para garantizar la seguridad

El director gerente de la Cámara de Contratistas de la Comunitat, Manuel Miñes también se posicionó en esta línea y apuntó que sería necesario un plan de choque superior a los 150 millones de euros para poner al día, al menos, las carreteras estatales de la Comunitat. Asimismo, en los contratos de mantenimiento, también sería necesario aumentar las partidas desde los poco más de 17.000 euros por kilómetro y año actuales a una cuantía que podría rondar entre los 25.500 y los 26.500 euros. «Las carreteras no toman vacaciones ni en domingo ni en festivo. Hay que mantenerlas y conservarlas adecuadamente, porque de ello depende nuestra seguridad e integridad física», apuntó.

El caos por la nevada en la A-3 en 2017 obliga a cambiar el protocolo

El incidente registrado hace un año en la A-3, a su paso por Requena, en el que miles de vehículos se vieron sorprendidos por una intensa nevada ha llevado a la Administración a modificar el procedimiento que se sigue ante este tipo de situaciones. Principalmente, los cambios se centran en mejorar la coordinación entre los gobiernos autonómico y estatal para «anticipar medidas de control en las carreteras que eviten el corte de las mismas y mejorar la eficacia en la limpieza de estas», según fuentes de la Agencia Valenciana de Respuesta a las Emergencias. En base a ello, en casos de riesgo extremo, se reunirán ambas administraciones para «revisar los puntos de corte en todas las carreteras de municipios con riesgo alto, establecer zonas para derivar los vehículos en carreteras estatales, autonómicas y locales y para impedir el acceso de particulares». La autonomía, para hacer frente a una intensa nevada, cuenta con cerca de un centenar de máquinas quitanieves, entre recursos estatales, autonómicos, provinciales y locales.

Por otra parte, desde la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio destacaron que, en los dos primeros años de legislatura se han invertido 287 millones de euros en carreteras y se han incrementado las cuantías para los contratos de conservación, que eleva a casi 22.000 euros por kilómetro la inversión, frente a los 17.700 actuales. De los nueve contratos de conservación, se adjudicaron cuatro en 2017 (las tres zonas de Castellón y la zona centro de Alicante), mientras que a lo largo de 2018 está prevista la adjudicación de los cinco restantes (Valencia y la zona sur y norte de Alicante).

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