La Comunitat, líder en casos de transfuguismo

La Comunitat, líder en casos de transfuguismo

La Cámara valenciana es donde más cargos electos y de mayor número de partidos se van del grupo por el que acudieron a elecciones De las once fugas a nivel nacional, seis se registran en Les Corts

FERRAN VIDAL VALENCIA.

Durante esta legislatura el parlamento valenciano se ha convertido en la asamblea representativa con más casos de abandono entre las filas de sus grupos parlamentarios, en total seis de sus noventa y nueve miembros se cambiaron de bando desde las elecciones de mayo de 2015, lo que supone el 6% de sus diputados. Cambios que afectan a tres de sus cinco formaciones políticas, por lo que se convierte en la cámara con más casos de transfuguismo político en territorio nacional.

El primer caso tuvo lugar pocos meses después de iniciar la legislatura, concretamente en enero de 2016. Podemos expulsó del partido a la diputada por la provincia de Alicante Covadonga Peremarch, después de que esta fuese acusada por el Consejo de Garantías Estatal del partido de Pablo Iglesias de inscribir a menores en el censo para las primarias de Podemos en Alicante. La diputada se negó a renunciar al acta, y mucho menos al sueldo. Acabó como no adscrita, convirtiéndose en el primer caso de España de transfuguismo en Podemos. Tras esta crisis en la formación morada le llegó el turno al PP, en el caso de los populares el representante Miquel Domínguez abandonó voluntariamente el partido en octubre de 2016 después de que el TSJ abriera una causa contra él por el supuesto blanqueo dentro del Caso Taula, la cual fue archivada por el mismo tribunal en febrero de este año. El último caso lo protagonizaron esta vez y 'en masa', los ex representantes de Ciudadanos Alexis Marí (que fue portavoz de la formación naranja), David de Miguel, Domingo Rojo y Alberto García, los cuatro suponen un tercio del grupo parlamentario original de la formación que era de trece miembros, por lo que ahora su representación en Les Corts es de nueve asientos. Esta escisión era un secreto a voces, por la tensión que se vivió dentro de las filas de Cs y que tuvo su primera consecuencia con el cese de Marí como sindic del partido que ahora lidera Mari Carmen Sánchez. Posteriormente mostró su malestar por el apoyo de Arbert Rivera a los Presupuestos Generales del Estado, unas cuentas que colocan a la Comunitat a la cola de la financiación autonómica.

El reglamento de Les Corts estipula que los diputados que causen baja de un grupo parlamentario tendrán que integrarse en el grupo de los no adscritos, estos tienen los derechos que se les concede a un miembro del parlamento por el hecho de serlo; tienen el deber de asistir a los plenos, derecho a votar y a pertenecer a al menos a una comisión parlamentaria, pero no gozan de todos los derechos que el reglamento le otorga a los grupos de diputados.

Aun así los díscolos de Cs intentaron crear grupo parlamentario propio. Marí y los otros tres diputados pidieron disponer de los privilegios que a los grupos les permite el reglamento, por lo que tramitaron un escrito a la Mesa . En el escrito que firmaron los cuatro parlamentarios, solicitaban que estos pudieran contar con un espacio físico específico en la institución, estar en todas las comisiones y subcomisiones, así como en la Diputación permanente, y poder hacer preguntas e interpelaciones en las sesiones de control y otros plenos que se realicen en el parlamento. Finalmente el gobierno de la cámara decidió que los cuatro diputados no pueden optar a tener grupo propio alegando que, el reglamento del parlamento valenciano no recoge en ningún caso la posibilidad de que cuatro representantes que abandonen un grupo -sin ser parte de una coalición- puedan formar después su propia agrupación y disfrutar de privilegios similares a los del resto de grupos.

El transfuguismo no es un fenómeno que se dé únicamente en Les Corts, si bien la intensidad con que acontece en la Cámara valenciana es la mayor de todo el país. Durante la legislatura en curso (que empezaron en 2015 o 2016 en el caso de País Vasco y Galicia) se ha dado el mismo fenómeno en otras cuatro cámaras territoriales, aunque de forma mucho más aislada.

El primer caso fuera de la Comunitat, sucedió en diciembre de 2016 en el Parlamento de Baleares, donde las diputadas Chelo Huertas (expresidenta de la misma institución) y Montserrat Seijas fueron expulsadas de Podemos por votar en contra de los presupuestos del Ejecutivo balear, previamente acordados por el tripartito de izquierdas (PSOE, Més y Podemos) que encabeza Francina Armengol. En marzo de 2017, Carmen Prieto se marchaba de las filas de Cs en Andalucía por la «desviación que sufre el partido desde sus orígenes», abriendo una nueva brecha territorial en el partido de Albert Rivera. Por las mismas fechas en el Parlamento de Cataluña, Germà Gordó abandonaba las filas de Junts pel Sí -partido que gobierna Cataluña-, presionado por su formación tras ser imputado por el caso 3% que afecta a la antigua Convergència Democràtica de Cataluña, el bautizado como PDeCat.

El último caso volvió a afectar a la formación naranja pero en Cantabria, con la dimisión del que fue su líder, Juan Ramón Carrancio. «Estamos en un partido que traiciona a sus principios y a sus votantes», se lamentó Carrancio, que hasta hace poco fue coordinador regional de Ciudadanos y diputado en la Asamblea de Cantabria. Él y otros dos concejales de Santander decidieron dejar la formación tras denunciar el relevo impuesto «a dedo» desde Madrid en la dirección cántabra. Las bajas no afectan solamente a los cargos públicos de Cs, el desencanto también alcanza a los datos de afiliación. Hasta finales del año pasado el partido aseguró que contaba con 31.000 afiliados. Pero de cara a su Asamblea General de febrero la formación depuró el censo de impagados y personas que habían solicitado la baja. A día de hoy se sitúa en torno a los 22.500 en todo territorio nacional.

No únicamente se producen casos similares en las cámaras autonómicas, también en el Senado se produjeron dos casos bastante similares. La Cámara aAta será recordada esta legislatura por la marcha de Rita Barberá a la bancada de los no adcritos, tras abandonar el PP al ser investigada por el Tribunal Supremo por presunto delito de blanqueo en el caso Imelsa. Barberá era senadora por designación autonómica. También Elvira García, exsenadora por Podemos cambió de lugar en la Cámara Alta después de ser expulsada por su partido al no pagar al Gobierno vasco una deuda tras la adquisición de una vivienda de protección oficial, lo que se tradujo en una orden de desaucio que provocó las críticas de todos los partidos del Senado. En este caso García se acopló en el Grupo Mixto.

Fotos

Vídeos