El comienzo del verano dispara la cifra de víctimas de homicidios en la Comunitat Valenciana

Agentes de la Guardia Civil en el lugar del crimen de Benicàssim.
Agentes de la Guardia Civil en el lugar del crimen de Benicàssim. / EFE

La región acumula en menos de tres semanas un tercio de los 21 crímenes registrados este año

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

La sangre se ha derramado con más frecuencia de lo habitual en el arranque del estío en la Comunitat. Los homicidios se han disparado entre los últimos días de junio y los primeros de julio. Hasta tal punto que, entre el día 22 del mes pasado y el domingo 9 de julio, se acumulan siete crímenes que suman siete víctimas. El último nombre en la lista del incremento criminal es el ingeniero requenense de 60 años vecino de Benicàssim que fue degollado por el dueño de un bar de la localidad mientras la víctima desayunaba en el local.

Para comprender el repunte, basta una cifra. En poco menos de tres semanas se han producido un tercio de las muertes de todo el año en la Comunitat, que suma 21 muertes por homicidio en lo que va de 2017. Pese al incremento, las estadísticas referidas al peor de los delitos se mantienen en cantidades similares al año pasado. Según los balances de criminalidad del Ministerio del Interior, hasta septiembre de 2016 se contabilizaban 23 asesinatos en tierras valencianas, dos menos de las registradas este año hasta la fecha.

POR LOCALIDADES

Valencia
Escenario de tres de los homicidios de este verano, un parricidio en San Marcelino, el hallazgo de un marroquí asesinado en una ruinosa casa de Malilla y el estrangulamiento de un joven italiano en su casa del Grao.
Paterna
Dos padres mueren asesinados por su propio hijo a disparos de escopeta, El parricidio se produjo el 30 de junio.
Alcoy
Un asunto de drogas acaba con un hombre de 41 años muerto a cuchilladas.
Benicàssim
9 de julio. El dueño de un bar degüella a un cliente mientras desayunaba en el local.

Estos crímenes que marcan el aumento estival se han producido en Valencia, Paterna, Alcoy y Benicàssim. Lo positivo, tras el horror de la sangría, es que las fuerzas de seguridad, ya sea la Policía Nacional o Guardia Civil, han detenido a todos y cada uno de los autores. No hay ningún homicidio pendiente de resolver en este periodo y los sospechosos permanecen ya entre rejas por decisión judicial.

El inicio del repunte se vivió el pasado 22 de junio, cuando un hombre de 31 años atacó a su padre con un cuchillo en una vivienda del barrio de San Marcelino de Valencia, en la calle Ingeniero José Sirera. Según el testimonio de varios vecinos, un comentario ofensivo de José C. L. hacia su mujer hizo que el hijo reaccionara de una manera muy violenta. La víctima, de 73 años, fue hallada ya sin vida por los policías.

A los pocos días, la Policía Nacional descubrió el cuerpo sin vida de Khalid, un marroquí que permanecía oculto entre los escombros de una finca ruinosa del barrio de Malilla, en Pianista Amparo Iturbi. Allí lo dejó su presunto homicida, Javier M., un delincuente que ocupó esa casa y fue detenido como presunto autor del crimen junto con su compañera.

Todos los crímenes están ya resueltos

Especialmente dolorosa fue la madrugada del viernes 30 de junio en Paterna. Un hombre de 35 años con discapacidad y adicción a los porros acabó con sus padres a disparos de escopeta. «Los he matado porque no me dejaban ir a comprar marihuana», dijo a los primeros policías que entraron en la vivienda del pasaje Marroca de la localidad de l'Horta.

A las pocas horas, un hombre acuchilló a otro en Alcoy en un asunto relacionado con las drogas. La víctima tenía 41 años y sufrió varias heridas de arma blanca en una vivienda de la calle Onofre Jordá. A los pocos días, la Policía Nacional dio con el sospechoso, que escapó del domicilio. Ya ha ingresado en prisión.

Una venganza gestada en Italia tuvo su amargo final en la madrugada del 2 de julio, en el barrio valenciano del Grao. Marcello C., un joven italiano, se había refugiado en Valencia para librarse de un antiguo amigo de su pueblo. Ambos estaban enfrentados por una joven y el sospechoso había propinado varias palizas a la víctima en su localidad de origen, Ferrara. Marcello fue estrangulado con una cuerda en el patio de la casa del Marítimo y el sospechoso, detenido horas después en la frontera entre Francia e Italia.

La última muerte ha conmocionado Benicàssim. Un ingeniero de 60 años vecino fue asesinado hace una semana cuando tomaba un café y leía el periódico en el bar La Alegría del municipio. El dueño del local lo degolló en lo que parece responder a un brote psicótico.

El Supremo ratifica la condena al asesino boxeador de Albal

El Tribunal Supremo ha ratificado la condena al joven con conocimientos de boxeo y artes marciales que en 2015 asesinó a golpes a Adrián Pérez, con el que coincidió en la celebración de un cumpleaños en una sala de fiestas de Albal. El Alto Tribunal desestima el recurso de casación que interpuso el acusado, quien también recurrió sin éxito ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJCV).

El crimen se produjo el 9 de Marzo de 2015. El autor, Carlos De Benito, coincidió con Adrián en una sala de Albal donde se celebraba una fiesta de cumpleaños. El homicida golpeó a la víctima y fue expulsado por un policía nacional fuera de servicio. Pero la agresión continuó en el exterior. El jurado que juzgó el caso describió en su fallo cómo Carlos, «que ha practicado boxeo y jiu-jitsu», actuó «con intención de matar» a Adrián, «consciente de que ponía en peligro su vida». De hecho, se colocó a horcajadas sobre el joven y continuó golpeándolo hasta dejarlo inconsciente. Incluso cuando Adrián no tenía posibilidad de defenderse, siguió dándole puñetazos y estampando su cabeza contra el suelo «de modo extraordinariamente violento».

El herido fue trasladado en estado muy grave al Hospital La Fe de Valencia. Al cabo de nueve días de agonía, falleció a consecuencia de las severas lesiones. La sentencia, ahora ya firme, reconoce que Carlos cometió un delito de asesinato. Fue condenado a 17 años de prisión y a indemnizar con 200.000 a los padres de Adrián. «No solo es una vida que se destroza, es toda la vida de sufrimiento para mis padres», reflexiona la hermana de la víctima, Sara Pérez.

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