Combates itinerantes con medidas de vigilancia y hasta 80.000 euros en juego

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Las operaciones policiales contra estas peleas ilegales llegan con cuentagotas. En parte, por las medidas de seguridad que toman sus organizadores para no ser descubiertos. Pero la experiencia de las protectoras o de quienes han investigado a estos grupos arroja algo de luz sobre su funcionamiento.

'Jugar' perros. Así se conoce este maltrato en el argot. Como en otras modalidades, existen divisiones o circuitos que van desde las riñas locales a muerte en pequeñas terrazas o patios con una decena de apostantes a combates internacionales en los que pueden llegar a moverse 80.000 euros. Como en toda actividad ilícita, funciona el 'boca a boca' o mensaje para las convocatorias, con cambios de ubicación y hasta 'aguadores' (los encargados de la vigilancia).

El entrenamiento es clave. A los perros que se quiere convertir en 'campeones' se les somete a entrenamientos intensivos. Es en este punto donde entra la sustracción de animales 'sparring', forzados a luchar para sobrevivir. En los registros se han hallado cintas en las que obligan a correr a los canes o el empleo de bolas de peso colgadas para ganar fuerza y rapidez en el combate. También anabolizantes, testosterona, hormonas, diuréticos o material eutanásico para sacrificar a los moribundos.

La ley prevé penas de hasta año y medio de cárcel para estas prácticas, en las que también puede concurrir la asociación ilícita. Por vía administrativa, las multas oscilan entre 6.000 y 18.000 euros.

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