El color del humo como alarma

Incendio en La Calderona en junio.
Incendio en La Calderona en junio. / juan j. monzó

Negro, blanco, amarillo o grisáceo son sólo algunas de las tonalidades que puede adquirir el principal indicador de incendios Los componentes que se queman pueden ofrecer muchas pistas

LAURA CHIRIVELLA

valencia. El color del humo guarda una relación importante con los incendios, ya que puede determinar la tipología del mismo. Pese a su toxicidad, se trata de un indicador que, aunque sea complicado de distinguir para los ciudadanos, en ocasiones ayuda a los profesionales a conocer qué tipo de material ha entrado en combustión y ha podido ocasionar una catástrofe cuyas consecuencias pueden ser irreparables para el entorno en el que se produce. Asimismo, también permite determinar si el fuego estaría extinguido o no, o su ubicación, entre otras características que pueden resultar muy beneficiosas en las tareas de extinción.

Negro, blanco, grisáceo o incluso amarillo son sólo algunos de los colores que puede adquirir el humo atendiendo a sus características y componentes y al estado del mismo. En principio, todas las materias emiten humo blanco, ya que el principal componente es vegetal, que al arder pierden su contenido de agua. En estadios más avanzados de la quema, este adquiere otras tonalidades. Un color marrón o color bronce podría indicar que se trata de derivados de la madera. El amarillo se da si hay sustancias químicas implicadas como azufre, ácido clorhídrico y nítrico.

Por contra, si los materiales están compuestos por celulosa o fibras artificiales, será de color gris. El negro indica que los materiales que se están quemando son los plásticos, petróleo o materiales acrílicos, a través de los cuales se produce una alta concentración de gases tóxicos y puede indicar también que el fuego arde en presencia de muy poco oxígeno.

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