Los 'collidors': dos maneras diferentes de enfrentarse a la campaña

Un 'collidor' recoge naranjas, en una imagen de archivo./EFE
Un 'collidor' recoge naranjas, en una imagen de archivo. / EFE

Dos historias, la de Gonzalo y Baye. Para uno «no hay alternativa» en esta época del año, el otro trabaja a destajo para pagarse los estudios

Álvaro G. Devís
ÁLVARO G. DEVÍS

La campaña de naranja moviliza en la Comunitat a decenas de miles de 'collidors', que durante unos cuatro meses, dedican su vida en cuerpo y alma a la recogida de la fruta. Y por cada uno de ellos, una historia diferente.

El perfil más habitual es el de un hombre de entre 30 y 50 años que trabaja en la campaña y más tarde se acoge a las ayudas del paro que le correspondan. Los ingresos que genera este empleo temporal no permiten una vida cómoda, pero sí llegar -en principio- a final de mes. Eso hace que otros perfiles encuentren en la naranja una oportunidad.

Es el caso de Gonzalo Borrero, un chico de 24 años que es 'collidor' hasta enero y, al acabar la campaña, se reincorpora a su carrera, Administración de Empresas en la Universitat Jaume I. «Gano un dinero que me viene muy bien durante el año y lo puedo compatibilizar con los estudios», comenta.

«Gano un dinero que me viene muy bien durante el año y lo puedo compatibilizar con los estudios»

«Gano un dinero que me viene muy bien durante el año y lo puedo compatibilizar con los estudios» Gonzalo Borrero

Esta no será la primera vez de Gonzalo en la naranja. Este año le han llamado antes, una alegría sabiendo que en una campaña tan volátil, cada día trabajado cuenta. Un 'collidor' recoge de media entre 20 y 30 cajas de naranjas al día (a veces se establecen cuotas máximas). Habitualmente se paga aproximadamente dos euros por caja. Quitando días de descanso y de lluvia, uno acaba ganando al mes algo menos de 1.200 euros.

A cambio, los madrugones, las horas al sol, el sudor y el destajo: «A esta edad yo lo puedo hacer, pero quiero acabar la carrera y trabajar de lo mío. Sufro cuando veo a hombres de 50 años haciendo el esfuerzo físico que se necesita aquí», comenta.

Otro caso es el de Baye Diop, que llegó desde Mauritania hace más de 10 años y trabaja en la recogida a través de una empresa de trabajo temporal, por la que acceden miles de personas todos los años. La diferencia en el trabajo es, básicamente, el precio que percibe por caja recogida: de los dos euros normales a 1,50 euros. «Con la campaña de naranja no se gana dinero, sólo se vive», lamenta.

«Comparadas con el melocotón, la pera y la manzana de Lleida o Huesca, aquí se gana mucho menos»

«Comparadas con el melocotón, la pera y la manzana de Lleida o Huesca, aquí se gana mucho menos» Baye DIOP

El resto del año, Baye Diop recorre otras regiones de España para trabajar en campañas más rentables: «Comparadas con el melocotón, la pera y la manzana de Lleida o Huesca, aquí se gana mucho menos».

¿Por qué entonces la naranja? Básicamente por dos razones. La primera, porque no hay otra campaña en esta época del año. La segunda, el arraigo de considerar a Valencia como su hogar.

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