Los colegios sólo podrán mantener el peso de Religión dando más clases a la semana

Crucifijo en una clase de un colegio de ideario católico, en una imagen de archivo. / césar manso/afp
Crucifijo en una clase de un colegio de ideario católico, en una imagen de archivo. / césar manso/afp

Los centros que amplíen el horario lectivo tendrán que organizarse con la plantilla habitual y no exigirán pagos adicionales a los padres

J. BATISTA

valencia. La nueva normativa que regulará la organización horaria de la Secundaria deja un resquicio abierto para los colegios públicos o concertados que quieran mantener el peso horario actual de la asignatura de Religión en 1º y 2º de la ESO, que se reducirá al mínimo.

Podrán hacerlo añadiendo más clases a la semana que se sumarán a las ordinarias, es decir, aplicando una ampliación de las sesiones lectivas obligatorias, una opción que resultará complicada según explicaron algunos centros consultados por este periódico. Todo se desprende del artículo 3 del borrador de decreto, que regula la posibilidad de aumentar las clases semanales para cualquier materia, estableciendo que «en ningún caso» se podrán imponer «aportaciones a las familias ni exigencias para la conselleria competente en materia de educación».

El problema que ven las escuelas es que se traslada que cualquier refuerzo de este tipo tendrá que ser altruista por parte del profesorado, que no podría reivindicar el pago de estas horas adicionales atendiendo a la literalidad del texto. El secretario autonómico de Educación, Miguel Soler, ve una salida distinta: los flecos horarios de los docentes.

El profesorado que necesita un centro se calcula en función de las horas curriculares obligatorias, y no siempre cuadran con la jornada lectiva de cada docente, que en Secundaria se eleva a 20 semanales (de las 37,5 laborales totales). Es decir, una vez hecha la distribución, suele ser habitual que haya profesores que llegan por ejemplo a 17, y para las tres que le faltan se le asignan otras tareas, como guardias o coordinaciones. Para Soler, con los picos del profesorado de Religión se podría hacer una ampliación de clases sin necesidad de que fuera gratis para el profesor. Claro está, sería preciso que el sobrante lo 'sufriera' un docente con las declaraciones eclesiásticas exigibles para dar clase de Religión, que dependen de la Iglesia, y fuera suficiente para atender a todos los grupos afectados.

El borrador del decreto establece que en 1º y 2º de la ESO se pasa de dos horas semanales de Religión a una, que es el mismo tratamiento que tiene ya en 3º y 4º. La sesión que se libera se otorga a Inglés, con la exigencia de que se dedique a fomentar la competencia oral.

La propuesta se negoció la pasada semana con los sindicatos de la enseñanza pública, que vieron positivo el recorte, y con los agentes de la red concertada, donde sí hubo contestación. El sindicato USO valoró que se refuerce Lengua Extranjera pero pidió que no sea a costa de Religión, proponiendo mantener la distribución actual pero fomentando desdobles en la primera para que los docentes puedan trabajar la oralidad con grupos reducidos. El sindicato Fsie, por su parte, consideró necesario reforzar la idea de que la materia es de oferta obligatoria.

«Formación de la persona»

La patronal Feceval advirtió de que el cambio puede contravenir el principio de equiparación con el resto de materias que se deriva de los acuerdos con la Santa Sede, lo que ha derivado en sentencias contrarias a ajustes parecidos en otras comunidades, y desde Escuelas Católicas recordaron que la asignatura «contribuye a la formación integral de la persona» y que con una hora semanal es imposible impartir el currículum de Religión. Además, todo el sector reclamó que los auxiliares de conversación en inglés lleguen también a la red concertada.

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