Colegios piden dinero a los padres por los libros pese a la gratuidad de Xarxallibres

Reparto de libros en un instituto alicantino./Álex Domínguez
Reparto de libros en un instituto alicantino. / Álex Domínguez

Educación dice que si un centro elige manuales nuevos no incluidos en el banco deben pactar el cambio con las familias

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

El Síndic de Greuges recibió durante el curso pasado cerca de 70 quejas de familias que tuvieron que pagar parte de los libros de texto aunque formaban parte de los bancos de Xarxallibres, el programa de gratuidad creado por Educación. Pese a las recomendaciones de la institución para evitar que los padres tuvieran que hacer aportaciones, la situación no es muy distinta en el ejercicio actual.

Desde el verano han sido varias las escuelas que a través de circulares han reclamado el pago de diferentes cantidades, peticiones que incluso han llegado en los últimos días, como ha sucedido en un concertado alicantino que pide una aportación de 15 euros debido a la diferencia entre el dinero dado por la conselleria para reponer ejemplares y las necesidades reales del banco.

Cabe recordar que estos se nutren de los manuales devueltos por los alumnos y de los que compra nuevos el centro por cuestiones de renovación y reposición a través de unas convocatorias anuales, que sin embargo incluyen límites. En 1º y 2º de Primaria se entregan 160 euros a las familias, pues estos ejemplares no se reutilizan y se adquieren todos los años, mientras que en el resto de cursos se da, como máximo, 10,5 euros por alumno de Primaria y 30,5 en el caso de la ESO.

El centro alicantino alega en su escrito que las cantidades ingresadas han sido inferiores a las necesidades. «Toda la información se la facilitamos a la conselleria en la memoria económica del banco de libros. El año pasado ya tuvimos déficit y lo asumió el centro, pero ahora supera los 1.500 euros, demasiado para un colegio pequeño», señalan las mismas fuentes, que piden no identificar a la escuela y consideran que la mejor solución era repartir el coste entre los usuarios.

Desde la conselleria recuerdan que el sistema sí cubre las necesidades para garantizar la gratuidad, y que cuando se detectan casos de este tipo se contacta con el centro para valorar la situación. Advierten además de que si se producen situaciones excepcionales, como la sustitución de un ejemplar no incluido en el banco, se debe acordar con las familias, asumiendo el centro «las responsabilidades del cambio».

En cifras

78
De cada cien colegios concertados tienen banco de libros.En los públicos es obligatorio.
Los centros
Cuando el curso pasado hubo polémica por el copago, Educación se defendió argumentando que estas aportaciones las habían decidido los consejos escolares.
El Síndic
Hay familias que han recurrido al Síndic de Greuges y han conseguido que la administración asuma el coste. También Covapa tiene en marcha una campaña para reclamar el reembolso.

La normativa de Xarxallibres desliza que los manuales de etapas obligatorias han de ser gratuitos. Más allá de las cuantías de reposición, Educación autoriza a los centros públicos a utilizar dinero de los gastos de funcionamiento ordinarios para comprar más ejemplares si es preciso. Pero en el caso de los concertados, como advierten fuentes patronales, el módulo del concierto se destina a otros conceptos (gastos corrientes e incluso salarios del PAS) por lo que no se pueden imputar gastos de Xarxallibres, lo que provoca que en casos de déficit como el citado sea el colegio el que decida si reclama cuantías a las familias o lo cubre con fondos propios.

Además señalan que hay casuísticas de todo tipo, pues también son muchas las escuelas que tras dos años con banco de libros han aumentado su número de ejemplares y por tanto ni siquiera llegan a consumir las asignaciones de reposición. Eso sí, también señalan que el principal problema se da en 1º y 2º, pues los 160 euros no siempre alcanzan a cubrir el coste del lote completo.

Según la información recopilada por LAS PROVINCIAS, hay centros donde la aportación en estos niveles es discreta, como sucede en un público del área metropolitana donde se eleva a diez euros o en otro centro de Elche donde oscila entre cinco y nueve euros. Pero también se dan casos más gravosos, como en una escuela de la Generalitat de l'Horta Sud donde las familias han aportado más de 70 euros, incluyendo también los manuales fungibles, que no se incluyen en el banco y deben pagarse en cualquier caso, según la misma normativa reguladora que se refiere a la gratuidad.

También se dan situaciones puntuales en las que el centro repercute la aportación a determinado curso porque el desfase sólo se da en este, como ocurre en otra escuela concertada alicantina -26 euros para los de un nivel de la ESO-, o en las que se reclama la compra de un sólo ejemplar (Valores Éticos) a una única clase al no disponer de libros para todos. Es lo que ha pasado en una escuela del Medio Vinalopó. Por último, otros centros se cubren las espaldas y en sus comunicaciones advierten a los padres de que pertenecer al banco «no implica gratuidad» o deslizan que los libros que falten «tras el reparto de ejemplares de Xarxallibres» podrán comprarse en el centro. Los dos últimos casos son de Valencia y Camp de Turia.

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