El mercado negro de armas en la Comunitat

Despliegue policial tras la muerte de una joven a la que su excompañero tiroteó en Elda, en noviembre del año pasado. / Valle de Elda
Despliegue policial tras la muerte de una joven a la que su excompañero tiroteó en Elda, en noviembre del año pasado. / Valle de Elda

Cien investigados en un año en por tener armas prohibidas o sin licencia

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

El tiroteo del instituto de Florida, con 19 muertos, ha abierto el debate sobre la permisividad con las armas de fuego en Estados Unidos. Mientras, en España y en la Comunitat, la realidad es bien distinta. Pese a la legislación restrictiva que las limita a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, cazadores o aficionados al tiro, hay un considerable número de personas que se agencian ilegalmente una o varias armas de fuego.

Su posesión ilegal sólo sale a la luz durante los controles en carretera de la policía o la Guardia Civil. También cuando sus dueños cometen algún delito con algunas de sus pistolas, revólveres o escopetas para las que no poseen permiso alguno. O bien cuando se ven involucrados en otros asuntos oscuros como robos, tráfico de drogas o pornografía infantil que acaban con registros en sus domicilios.

Las armas obtenidas sin permiso suelen proceder del extranjero o de la alteración de inutilizadas

A lo largo de un año, son alrededor de un centenar los valencianos que acaban investigados por albergar armas prohibidas, sin licencia o almacenar explosivos. Así se desprende de la última memoria de la Fiscalía General del Estado, correspondiente a 2016. Obviamente, son sólo una ínfima parte de los poseedores ilegales. Su numero real escapa a cualquier posible cuantificación al tratarse de una actividad en la sombra. De los datos de las tres fiscalías de Valencia, Castellón y Alicante, se desprende, además que el número de investigados tiende a aumentar. Las diligencias crecieron casi un 30% entre 2015 y 2016. La posesión ilegal de armas va a más. O la lectura positiva: cada vez se están destapando más casos en nuestra región.

El pasado 9 de noviembre, un hombre diparó contra su excompañera en Elda cuando la víctima acudió al colegio a recoger a su hijo. No poseía licencia de armas. Si la hubiera tenido, posiblemente hubieran saltado las alarmas y se la hubieran requisado por sus antecedentes de violencia doméstica. La pistola que empleó la obtuvo en el mercado negro.

La pregunta clave es: ¿De dónde sacan sus armas los poseedores ilegales? Según fuentes policiales, existe un mercado negro de tráfico de armas. «El que necesita una para delinquir o para protegerse por cualquier razón suele recurrir a conocidos de conocidos, o busca puntos de venta de droga al entender que quien delinque con estupefacientes posiblemente sepa también cómo conseguir una pistola».

Casos recientes

Elda.
9 de noviembre de 2017. Un hombre mata a su excompañera de un disparo con una pistola para la que no poseía licencia.
Bétera.
3 de enero de 2018. Un vecino del pueblo, detenido por disparar contra un bar. La Guardia Civil le interviene varias armas y le acusa de tenencia ilícita.
Turis.
14 de enero de 2018. Nuevo tiroteo contra un local por parte de un hombre sin licencia.

Los caminos del arma ilegal

Los expertos consultados aseguran que las armas que se confiscan a poseedores ilegales suelen llegar al mercado negro por cuatro vías: robo de armas legales en casas de cazadores, pistolas o revólveres traídos desde el extranjero y que escapan al control fronterizo, armas antiguas previas a los actuales controles o aquellas inutilizadas que han sido 'revividas' artesanalmente para abrir fuego de nuevo.

El pasado mes de diciembre, la Guardia Civil desmanteló una banda que convertía armas simuladas en reales. El grupo operaba en la Comunitat. Les confiscaron 126 armas de fuego y 26 cartuchos. Pocos meses antes, la Benemérita actuó contra otra trama asentada en Valencia que, además de envasar marihuana al vacío, tenía un taller para modificar pistolas de fogueo y hacer que dispararan munición real.

En ocasiones, el peligro aparece también entre los poseedores legales. Obviamente, las escopetas o fusiles más potentes permanecen en armeros policiales y militares. Sin embargo, hay un gran número de pistolas y otras armas, incluso largas, en domicilios particulares.

Existe una serie de alertas policiales que se activan ante casos de malos tratos, problemas psiquiátricos del poseedor o caducidad de las licencias de armas y que lleva a su decomiso preventivo. Sin embargo, poco se puede hacer ante casos en los que el dueño o dueña no guarda el arma con las precauciones que marca la ley y quedan al alcance de amigos o miembros de su familia.

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