La central de Cofrentes pedirá la renovación de la licencia a partir de marzo de 2020

Varios trabajadores se concentran en la central. / Irene marsilla
Varios trabajadores se concentran en la central. / Irene marsilla

El director defiende ante Les Corts que el almacén temporal de residuos tiene «absoluta garantía de seguridad» incluso ante desastres naturales

REDACCIÓN VALENCIA.

La central nuclear de Cofrentes pedirá renovación de la licencia a partir de marzo de 2020. Así lo anunció ayer el director de la central, Tomás Lozano, en su comparecencia en Les Corts. Su intención es solicitar el proceso de autorización de explotación para continuar con la actividad. Cabe recordar que la autorización actual vence en 2021 y se concede previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear.

Precisamente, la seguridad ha sido uno de los puntos destacados por Lozano en Les Corts, respecto al almacén temporal individualizado de residuos, ATI , cuya construcción ha pedido recientemente la central y que debería estar acabado en 2019 para realizar los protocolos de pruebas y estar operativo cuando se agoten las piscinas de combustibles.

Asimismo, el director centró su comparecencia ante la Comisión de Medio Ambiente . Según aseguró Lozano, la planta valenciana generó en 2016 el 35% de la demanda eléctrica de la Comunitat y evita la emisión de 6,5 millones de toneladas de CO2 al año. Su siniestralidad laboral es cero, en la que se invierte de media 46 millones al año. Además la central ofrece 750 empleos directo y 800 indirectos.

Con las cifras en la mano compareció, a petición de Compromís y PSPV, haciendo hincapié en que las recomendaciones europeas apuestan por la presencia de la energía nuclear y que la política energética en los países occidentales se dirige a «permitir la energía nuclear más allá de los 40 años porque es necesaria para la transición energética cumpliendo los requisitos medioambientales y de rentabilidad».

Es por ello que la central apuesta por prolongar su actividad. Explicó que solicitaron el almacén temporal cuando la empresa pública Enresa confirmó el retraso en el almacén centralizado de Villar de Cañas, en Cuenca, ya que sus piscinas de combustibles se encuentran actualmente al 88% de su capacidad y se prevé que se completen en 2021.

Respecto a la nueva instalación ha explicado que su refrigeración es por convección de aire natural, «el método más seguro», según afirmó. Además, está semisoterrada para evitar cualquier impacto ambiental, está diseñada con los más altos márgenes de sismicidad e inundabilidad.

A 46 metros por encima del nivel del Júcar se construirá, lo que se traduce en 30 metros adicionales a los que marca el Plan de acción territorial sobre prevención del riesgo de inundación de la Comunitat y dos metros por encima de la costa para prevenir las consecuencias de sucesos como roturas de presas o lluvias torrenciales. Al mismo tiempo, explicó que respecto a la sismicidad los márgenes de diseño son «cinco veces superiores a lo establecido en la normativa», añadió Tomás Lozano.

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