La caza se reivindica ante ataques animalistas y las «trabas políticas»

Un cazador avanza por el campo junto a sus perros. /LP
Un cazador avanza por el campo junto a sus perros. / LP

La afición se desploma entre los jóvenes de la Comunitat mientras la federación estima en 240 millones el beneficio económico en la región

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Decenas de miles de cazadores cambiarán hoy el monte por las calles de 40 ciudades de España. Elevan su potesta a nivel nacional para exigir «respeto», «una Administración Pública más cercana y sensible» y defender una actividad que en la Comunitat practican unas 50.000 personas. Claman contra quienes los tildan de sanguinarios y enemigos del mundo animal. Ellos, por contra, se consideran protectores de la naturaleza y el campo, «motor de desarrollo social y económico y herramienta para la conservación». Las manifestaciones buscan, a su vez, «frenar las agresiones procedentes de sectores cada vez más radicalizados».

Más allá de las opiniones contrapuestas, las cifras de la Conselleria de Medio Ambiente revelan un hecho objetivo: la caída en picado de número de licencias. A juzgar por los datos, hoy salen a nuestros montes la mitad de cazadores que lo hacían en los años noventa.

La Federación de Caza de la Comunitat no oculta esta tendencia a la baja. «Cada vez son menos los jóvenes que se inician en la actividad cinegética». Según sus estudios se debe, en esencia, al «despoblamiento del mundo rural, las trabas administrativas y las nuevas corrientes animalistas».

El sector achaca la pérdida de afición entre jóvenes al despoblamiento rural y las corrientes animalistas

«Los jóvenes», describe la institución, «pierden totalmente el contacto con la naturaleza y encuentran más atractivos y sencillos los 'hobbies' de la vida cosmopolita. Sin embargo, si algún joven decide continuar con la tradición milenaria «se topa con un proceso largo y costoso» y con «normativas cada vez más restrictivas para la práctica». Por último, «las nuevas corrientes animalistas criminalizan la caza y hasta adoctrinan en colegios mostrando al cazador matando a la mamá de Bamby, pero no dudan a la hora de comerse una buena hamburguesa sin pensar que, probablemente, esos animales hayan tenido una vida de confinamiento y una muerte de lo más indigna».

Quema de la paja del arroz

La Federación de Caza se muestra crítica con algunas de las políticas autonómicas. Por ejemplo, con los «impedimentos para la creación de nuevos cotos» o con la gestión de la quema de la paja del arroz en esta última temporada. «Se han quedado muchos terrenos sin inundar en acotados de caza por la mala gestión de Medio Ambiente y ha supuesto que no se pueda cazar en numerosas áreas con graves pérdidas económicas», lamentan.

También indignó al colectivo en su día que la conselleria excluyera a la federación del Consejo Asesor y de Participación del Medio Ambiente (CAPMA) «sin motivo ni explicación». Por último, consideran que la modificación de la Ley de Bienestar Animal «atenta directamente contra el mundo de la caza». Y los cazadores ya han presentado sus alegaciones.

La federación culpa a Medio Ambiente de excluir al sector y de impedir la creación de nuevos cotos

Los cazadores defienden la actividad cinegética como motor económico. En España, aseguran, genera 2.700 millones de euros al año y 36.000 empleos. En nuestra región, estiman los beneficios en 240 millones. Y se suma, remarcan, «ventajas ambientales en muchos casos desconocidas por la sociedad». Citan como ejemplo «el mantenimiento de un adecuado nivel poblacional de especies que contribuye al desarrollo de otras no cazables». Matar para preservar. También «las inversiones en comederos, bebederos, siembras y desbroces por valor de 30 millones y que son financiadas íntegramente por cazadores».

El sector no está solo en sus reivindicaciones. Las asociaciones agrarias, por ejemplo, lamentan «la falta de respuesta de la Administración autonómica» ante los «graves daños que causa en los cultivos el aumento descontrolado de la fauna salvaje en la Comunitat». Según los convocantes de la manifestación en Valencia el próximo mes de mayo, «cazadores y agricultores siguen esperando, después de un año, algún plan de actuación para hacer frente a la situación».

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