Las candidaturas basan sus proyectos en una mayor financiación de la Universitat

Las candidaturas basan sus proyectos en una mayor financiación de la Universitat

Los programas recogen mejoras laborales para el personal, bajada de tasas para alumnos, inversión en infraestructuras y nuevos servicios

JOAQUÍN BATISTA VALENCIA.

La Universitat de València viene de una época en la que pagar las nóminas al final del mes era un logro, en la que ha dejado de invertir cantidades ingentes de recursos en mantenimiento y renovación de equipamientos y en la que ha tenido que renunciar a titulaciones estratégicas como Veterinaria por su elevado coste.

La reducción de la subvención ordinaria de la Generalitat, que ha evolucionado de los 270 millones anuales entre 2009 y 2010 a los 230 que recibe la institución actualmente, ha pasado factura. Y sin embargo, una lectura detenida de los programas electorales de los aspirantes a rector o rectora evidencia que los proyectos se sustentan en la necesidad de disponer de una mejor financiación. De lo contrario será imposible hacer realidad medidas que consumen ingentes recursos, como las relacionadas con el personal o las infraestructuras, por mucha reestructuración del gasto y políticas de ahorro que se puedan desarrollar.

Ante la coyuntura, no es casual que Mavi Mestre, Vicent Martínez y María Antonia García Benau coincidan en el tono reivindicativo hacia los principales benefactores de la institución académica, la Generalitat y su Consell, que de momento hacen gestos anunciando un nuevo plan de financiación -vinculado al cambio del modelo territorial- del que sólo han trascendido reuniones de carácter técnico pasado el ecuador de la legislatura. Sin olvidar que la Universitat ya ha sido informada de que la administración quiere más tiempo para pagar la deuda histórica, que asciende a 79 millones de euros y que debía liquidarse, en base al último acuerdo, en 2022, llegando a partir de este ejercicio las anualidades más generosas.

Los tres programas hacen especial hincapié en los capítulos de personal, que al fin y al cabo son el principal valor de la institución, han sufrido sobre sus hombros los recortes de los últimos años y, evidentemente, deciden con su voto quién será el nuevo dirigente. En el apartado de estudiantes se defiende la necesidad de seguir bajando las tasas, una medida que depende del Consell y que como contrapartida debe compensar a los centros por los ingresos que dejan de percibir. También se insiste en potenciar los programas de becas propios o en reducir el tamaño de los grupos.

En cuanto al profesorado y el PAS, cabe recordar que por ley la relación de puestos de trabajo no puede aumentarse -es una medida de contención económica- aunque en los programas hay declaraciones de intenciones de cara al momento en que exista la posibilidad con el objetivo de mejorar servicios o departamentos. También son coincidentes las políticas de estabilización y promoción, con las consiguientes mejoras de la categoría docente. No consumen plazas, pero sí implican mayor dedicación de recursos. Por último, aparecen la reivindicación de revisar las actuales percepciones salariales (por ejemplo el tramo autonómico del PDI o las nóminas del personal contratado), los programas de formación continua, la capacitación en inglés o las reducciones de jornada para los veteranos.

En el apartado de infraestructuras y equipamientos destaca el fomento de la administración digital y las nuevas tecnologías aplicadas en el aula, el aumento de los servicios de internet y wifi, la creación de guarderías para hijos de trabajadores (o conciertos con las de la zona), centros de día o espacios para mayores o el estudio de la viabilidad de habilitar zonas deportivas en Burjassot, sin olvidar tampoco el compromiso de mejorar las pistas que ya prestan servicio.

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