Ruido de sables en el arranque de campaña en la Universitat de València

Mavi Mestre, en la Facultad de Derecho./LP
Mavi Mestre, en la Facultad de Derecho. / LP

Las tres candidaturas programan sus primeros actos y llegan las críticas cruzadas entre aspirantes

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La carrera para llegar al rectorado de la Universitat de València arranca con intensidad. El primer día de la larga campaña electoral empezó con ‘ruido de sables’ entre las candidaturas y referencias cruzadas. Los aspirantes Vicent Martínez, Mavi Mestre y María Antonia García Benau eligieron escenarios muy distintos, aunque hubo nexos en común en algunos de los temas tratados.

El primero se reunió con el Personal de Administración y Servicios (PAS) de La Nau, la sede histórica de la Universitat. Más allá de las propuestas, aprovechó su intervención para lanzar un dardo a Mestre en relación a su supuesto perfil continuista, pues cabe recordar que fue vicerrectora con Francisco Tomás y Esteban Morcillo.

El catedrático de Astronomía y Astrofísica dijo que en caso de ganar aplicarán una limitación temporal para estos cargos, igual que sucede con los decanos y los rectores. “Una institución como la nuestra no puede permitirse perder un valor tan fundamental de la democracia como es la renovación”, señaló, antes de proponer que los vicerrectores se mantengan un máximo de dos mandatos. Justificó la idea en que “desgraciadamente se realizan mejor las cosas al principio que al final, ya que el cansancio afecta y llega un momento en el que las ideas no son tan buenas como las que teníamos en el pasado”.

“Esta situación afecta a muchos de los actuales vicerrectores y, en particular, a la propia candidata a rectora de la candidatura más continuista. Sin estar en contra de las personas, a las que estimamos y valoramos el trabajo que han realizado, les aconsejaríamos que voluntariamente fueran conscientes de que les toca dejar paso a otros para que se pueda llevar a cabo una transformación en la Universitat”.

Vicent Martínez, en su encuentro en La Nau.
Vicent Martínez, en su encuentro en La Nau. / LP

Martínez, que hace gala de mensajes directos, está articulando su discurso en torno a la idea de que representa el «cambio seguro», marcando distancia también respecto a García Benau. Ya lo hizo el mismo día de presentación de las candidaturas, atribuyendo a sus dos colegas rivales el adjetivo de continuistas. En el caso de García Benau, cabe recordar que en 2014 ya hizo piña con Morcillo en detrimento del catedrático de Astronomía. Además, este perfil se acentúa aún más en el vídeo promocional que lanzó ayer.

En el terreno de las propuestas, defendió la necesidad de que el PAS mayor de 60 años tenga una reducción de la jornada, medida que, recordó, llevaba Morcillo en su programa y nunca aplicó.

Mestre, por su parte, eligió la Facultad de Derecho, importante granero de votos por su tamaño, para una reunión con la comunidad universitaria. La catedrática de Psicología Básica insistió en que «lo que dota de valor al cambio no es el cambio en sí mismo, sino la dirección en la que se quiere cambiar, el contenido de las propuestas que lo han de hacer posible, el estilo con el que se llevarían a cabo y el equipo que lo respalda». Dicho de otra forma, empieza a levantar un escudo contra un argumento que será recurrente por parte de sus rivales.

Mestre fue más allá en las redes sociales. «En el acto en la Facultad de Derecho he tenido la oportunidad de hablar de mi proyecto de transformación para la Universitat. El único nuevo. Los otros fueron sometidos a la comunidad educativa y no tuvieron apoyo». Todo un torpedo a la línea de flotación de Martínez y García Benau, que han hecho gala en los últimos días de que encabezan los mismos equipos de cambio que lideraron en su momento, es decir, los que ya fueron derrotados en 2014 y 2010 respectivamente.

En el terreno de las propuestas, avanzó que su programa cuenta con 90 medidas basadas en siete ejes: «universidad para las personas, con una docencia de calidad, líder en investigación e innovación, con raíces en el territorio y con vocación global, una universidad por la cultura y la identidad, con valores y transparente, participativa, digital y con recursos». Habrá que esperar al detalle para saber cómo llegar a semejante objetivo.

Mestre terció además en la polémica de los profesores asociados, aunque sin referencias concretas. Planteó la necesidad de poder utilizar figuras contractuales adecuadas para cubrir necesidades docentes coyunturales y estructurales, «exigiendo los cambios normativos y la financiación necesaria».

Responsable del área de personal durante los últimos ochos años, es muy consciente de que la Conselleria de Educación tiene mucho que decir en el conflicto, pues tendría cierto margen de maniobra para impulsar figuras autonómicas, diferentes a las nacionales, que servirían para minimizar la precariedad del colectivo. Sin olvidar que sin financiación no habrá partido. El nuevo convenio colectivo que lleva años gestándose parece que va en este sentido.

Este conflicto, que ha estallado en plena campaña electoral con la convocatoria de una huelga indefinida a partir del lunes 29, también marcó la agenda de Toni García Benau, que participó en una reunión de su equipo con miembros de la Asamblea de PDI Asociado. Fuentes de su candidatura explicaron que la idea es apostar por soluciones «creativas», como ha sucedido en otras universidades. En redes sociales la catedrática de Economía Financiera y Contabilidad ya había prometido analizar la situación y «articular alguna vía de solución». Lo mismo hizo Martínez, que acudió a una de las asambleas donde se propusieron medidas de presión como la huelga.

Desde el cuartel de operaciones en la Facultad de Economía, su candidatura ha elegido un ritmo distinto para afrontar el mes de campaña. Su previsión es dar a conocer a todo su equipo a la comunidad universitaria a finales de esta semana o principios de la que viene, y centrar la actividad electoral de cara al mes de febrero.

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