El calvario de pasar la ITV en verano

Numerosos coches hacían cola a primera hora de la mañana del viernes en la ITV de Vara de Quart. / Irene Marsilla

Los conductores hacen colas de varias horas y denuncian la falta de personal en las instalaciones

RAFAEL LÓPEZValencia

«A las nueve de la mañana seguramente no habrá casi cola». De esta forma pensaron muchos de los conductores que ayer en la ITV de Vara de Quart se encontraron con una hilera de hasta catorce coches fuera del recinto de la estación, en el carrer dels Gremis, número 15, y una espera de dos horas y media.

«Esto es una 'cochiná'», gritaba un anciano que esperaba con su hijo a que los técnicos de la nave le dieran paso para que se introdujera en el recinto. «Desde que tengo dientes, siempre la misma historia», se quejaba con sorna. Aquel hombre que tuvo incluso oportunidad y sobre todo tiempo de hacer nuevas amistades con otro automovilista que iba detrás de él, comentaba que había llegado a la hora de apertura de la ITV (en verano, las 8 horas), y sin embargo, eran las nueve y todavía se encontraba en cuarto lugar a las puertas de la estación. En su interior, las tres filas organizadas por un único técnico, que por momentos se veía superado por la situación, y bajo las primeras gotas de lluvia que iban cayendo sobre la zona, todavía les esperaba otra hora y media como mínimo mientras que a su vez continuaban llegando más automóviles que terminaban por colapsar el tráfico en la zona.

El conductor que les acompañaba en su discusión sobre las largas e insoportables esperas que se formaban siempre a la hora de pasar la inspección técina de vehículos, alegaba que él incluso había pedido permiso en el trabajo para poder revisar el estado en el que se encontraba su coche. «Dime quién me paga a mí estas horas que estoy perdiendo. Esto es desesperante y más cuando llegas a la hora exacta», miraba de reojo al técnico que se acercaba para, al fin, a las nueve y media de la lluviosa mañana, noventa minutos después de que llegara aquel grupo de conductores, pudiera continuar con la espera, eso sí, dentro del recinto.

De esta forma, la borrasca que aumentaba el drama y la tensión de la situación era lo de menos. La gran mayoría de los conductores no podía esperar en el interior de sus vehículos debido a las altas temperaturas que registraban los termómetros durante la jornada matinal de ayer. Los 26 grados que rozaban a las diez de la mañana caldeaban los ánimos en el ambiente.

De repente, un motorista de unos 45 años salía de las oficinas a las que debían acudir los conductores para efectuar el pago de la inspección, que ha aumentado en 10 céntimos en todas las modalidades y tipos de vehículos respecto al año pasado, mientras negaba con la cabeza. «Hay cola hasta para pagar» se resignaba el piloto.

A todo ello se le sumaba un único carril para las denominadas «citas previas» que actualmente se prolongan hasta el 16 de agosto en Vara de Quart y el 18 en Catarroja. No obstante, la situación, al parecer, sigue siendo la misma en el resto de estaciones. «Vas aquí o te vas a Llíria o Catarroja y te da exactamente lo mismo», explicó el motorista.

Por otro lado, cuando el técnico visible nada más entrar al recinto era preguntado por si existía falta de personal, argumentaba que «somos muchos en la estación, y esta cuantía de gente es normal especialmente en verano, aunque también es cierto que el espacio se nos queda pequeño».

Mientras tanto, aquel anciano con su hijo avanzaba lentamente alrededor de las diez y cuarto, sin llegar a pasar el reconocimiento por los mecánicos, ya que delante todavía continuaban muchos automóviles a la espera de ser atendidos. Al mismo tiempo, el colapso en la calle del polígono obligaba a los vehículos que circulaban por la misma vía en la que se alargaba cada vez más la hilera de coches, a desplazarse al otro carril, en dirección contraria, un centenar de metros para poder proseguir con su camino en el que además se sumaba la cadena de automóviles que pretendían entrar a las dos gasolineras que se encontraban enfrente de la ITV.

Asimismo, las increpaciones de los que no cumplían con los requisitos de la inspección, hacían de la misma un auténtico calvario.

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