Bravo ve «desafortunadas» algunas críticas del Consell a las decisiones judiciales

Bravo y Oltra, tras un pleno del Consell.
Bravo y Oltra, tras un pleno del Consell. / irene marsilla

Las palabras de la consellera llegan dos meses después de que Oltra se quejara por las resoluciones del TSJCV

J. B./EFE VALENCIA.

La consellera de Justicia Gabriela Bravo negó ayer que exista «ningún enfrentamiento» con el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJCV) en relación al decreto de plurilingüismo, si bien admitió que algunas declaraciones del Consell, «quizá porque han sido desafortunadas, han sido interpretadas como un ataque frontal».

Así se pronunció en los Desayunos de la Agencia Efe en el Colegio de Abogados de Valencia, unas palabras que implican tomar distancia respecto a la postura de la vicepresidenta, Mónica Oltra, que se mostró muy crítica con las decisiones judiciales en relación a las dos medidas educativas más contestadas en los tribunales: la eliminación de conciertos y el nuevo modelo lingüístico. La vicepresidenta llegó a deslizar que se adoptaban decisiones políticas, y si bien es cierto que Bravo no se refirió directamente a la consellera de Igualdad, también lo es que ningún otro miembro del Consell llegó a entrar en este juego dialéctico en relación al TSJCV, aunque fueron varias las voces que mostraron su desacuerdo.

Para la consellera de Justicia, es necesario «distinguir la capacidad de todos para la crítica de un ataque al poder judicial», y añadió que el Consell, «más allá de compartir o no las decisiones judiciales, tiene el máximo respeto por los jueces». Preguntada por si cree que los magistrados del TSJCV han hecho política en relación al decreto plurilingüe, suspendido cautelarmente tras el recurso de la Diputación de Alicante, Bravo respondió que «cuando hablamos, según dónde se ponga una coma, se pueden entender como más o menos afortunadas unas declaraciones». También añadió que «jamás» se le «ocurriría individualizar en los jueces una crítica, sin perjuicio de que pueda manifestar disconformidad. Más allá de las discrepancias, máximo respeto», comentó. «No me atrevería a afirmarlo en la vida -que los jueces hayan hecho política-. Como consellera puedo dar argumentos por los que puedo compartir, o no, esas decisiones, pero en nuestras críticas hemos de fijar unos límites», concluyó.

Su postura queda muy alejada de la de Oltra. El 14 de julio, con el decreto de plurilingüismo suspendido tras rechazarse el recurso del Consell y tras conocerse que dos colegios recuperaban el concierto en Bachillerato, la vicepresidenta fue interrogada sobre si preocupaba que el TSJCV se hubiera convertido en un organismo que reorienta y reinterpreta decretos. Entonces señaló que «un tribunal no puede ser una segunda cámara» y que «para tomar decisiones políticas hay que presentarse a las elecciones, y es obvio que los magistrados del TSJCV no se han presentado a elecciones» sino a «oposiciones, que aunque rima no es lo mismo». Oltra también comentó que «hay cuestiones que forman parte del ámbito de las decisiones políticas y otras de las decisiones judiciales y conviene no mezclarlo», antes de añadir que la separación de poderes «está muy bien inventada» y «cargársela es peligroso».

Por otro lado, Bravo defendió el decreto ley del Consell que mantiene el modelo lingüístico en 1º de Infantil al considerar que se utilizó este mecanismo por una cuestión de «urgente necesidad».

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