La V-21 se le atraganta al tripartito

Retención de tráfico en la V-21 en dirección a Valencia. / jesus signes
Retención de tráfico en la V-21 en dirección a Valencia. / jesus signes

El Ayuntamiento sigue a la espera de reunirse con Fomento para trasladar el plan alternativo, que el ministerio reclama analizar de forma previa

ISABEL DOMINGO VALENCIA.

A sólo 24 horas de que el Ministerio de Fomento dé un paso más en el proceso administrativo de la licitación de las obras del tercer carril de la V-21 entre Port Saplaya (Alboraya) y la entrada a Valencia, Podemos volverá a mostrar su rechazo a un proyecto que estaba pendiente de ejecutar desde hace una década.

Lo hará esta mañana mediante la presentación de su propuesta alternativa para uno de los principales puntos de acceso a Valencia -registró una media de 82.200 vehículos en días laborables el mes pasado-. Se trata de un acto que contará con la asistencia de la diputada de Podemos en el Congreso de los Diputados, Rosana Pastor, el diputado en Les Corts Antonio Montiel y la concejala y portavoz de València en Comú, María Oliver.

LAS CIFRAS

28,99 millones
es el presupuesto base de licitación del proyecto de ampliación del tercer carril de la V-21.
420 empleos directos
y 60 indirectos calcularon los contratistas que se perderían si se paralizan las obras.

Una presentación que contribuirá a acentuar aún más la división existente en el tripartito sobre este tema, ya que desde el Ayuntamiento se ha tratado de mantener el equilibrio entre las críticas al proyecto del Gobierno central por la afección sobre la huerta pero remarcando que las obras son necesarias y, por tanto, que la inversión debe permanecer. Una posición que choca con la formación de València en Comú, contraria a la ejecución de las obras del tercer carril de la V-21.

Así lo trasladó la propia Oliver en la moción presentada al pleno del Ayuntamiento de octubre, aprobada con los votos favorables del tripartito y la abstención de Ciudadanos, en la que se instaba a Fomento «a paralizar el trámite de licitación del proyecto de ampliación» y a mantener la inversión aprobada (que ronda los 30 millones) pero «realizando un estudio alternativo que favorezca la movilidad colectiva y sostenible».

El PSPV rechazó en Les Corts apoyar una moción contra las obras, como sí hizo en el Ayuntamiento

Los términos se suavizaron poco después por parte del alcalde, Joan Ribó, y de la teniente de alcalde y portavoz socialista, Sandra Gómez, que mostraron su apoyo al proyecto insistiendo en la importancia de revisar el impacto ambiental. De hecho, es el plan alternativo que el Consistorio iba a trasladar al ministerio en una reunión con el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, que finalmente se suspendió por motivos de agenda y a la que también iba a asistir la Generalitat.

Transcurrido un mes desde aquella primera fecha, fuentes municipales confirmaron que siguen a la espera de que el departamento de Íñigo de la Serna fije una nueva cita para poder explicar una alternativa que, según Ribó, puede reducir la afectación de la huerta en un 50%, uno de los pocos detalles que ha trascendido del plan municipal. Sin embargo, desde Fomento reiteraron que el Consistorio debe remitir primero el documento para que los técnicos puedan analizarlo.

Apertura de sobres

En esta situación se ha llegado a un nuevo hito en el proceso administrativo de las obras, ya que está previsto que mañana se proceda a la apertura de las ofertas económicas de la treintena de empresas que se han presentado al concurso. Será el último paso antes de la adjudicación definitiva que debe proponer la mesa de contratación.

En este sentido, Ribó ha insistido en más de una ocasión que es posible realizar un modificado de obra durante la licitación, «una herramienta absolutamente legal para hacer cambios en un proyecto y que es rápida de ejecutar», señaló a comienzos de mes tras anunciar que había vuelto a solicitar la reunión.

La presentación de Podemos se produce también unos días después de la marcha contra la ampliación convocada por el colectivo Per l'Horta, y a la que respaldó València en Comú, y del rechazo de Les Corts a pedir la paralización de las obras, ya que el PSPV votó contra la iniciativa de Podemos.

El grupo parlamentario socialista se desmarcaba así de la posición mostrada por sus compañeros socialistas en el Ayuntamiento, lo que obligó a Sandra Gómez a asegurar que no había «incoherencias» pues en Les Corts no se había querido pactar un texto. Sin embargo, María Oliver tachó al PSPV de «incoherente e irresponsable» al decir «una cosa y su contraria dependiendo de la institución donde se encuentra».

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