Alberto Villanueva: «No es justo que un colegio tenga más recursos sólo por dar más valenciano»

Alberto Villanueva, nuevo presidente de la patronal. / irene marsilla
Alberto Villanueva, nuevo presidente de la patronal. / irene marsilla

La patronal de escuelas concertadas estudia impugnar la negativa de la conselleria a dotarles de auxiliares de inglés, exclusivos de las públicas

JOAQUÍN BATISTAVALENCIA.

Alberto Villanueva encabeza la nueva etapa de la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (Feceval). Mano derecha del presidente saliente, José Manuel Boquet, conoce los entresijos de la política educativa y también el día a día de los centros, pues es el director del colegio Trafalgar. Asegura que las relaciones con la administración son «excelentes», lo que no resta un ápice de crítica hacia las iniciativas que no suscribe, como la negativa a dotarles de auxiliares de inglés. En cuanto a la Ley de Plurilingüismo, ve con buenos ojos que dé autonomía, aunque no comparte medidas como el límite máximo de horas de inglés o la prioridad en el acceso a los recursos para los centros que oferten más clases en valenciano.

-¿Qué diagnóstico hace del sistema educativo valenciano?

-Creo que hay mucha intervención de la administración. Los colegios necesitamos trabajar, que se nos den herramientas para ello y que nos dejen hacerlo. Ha pasado con el plurilingüismo, parece que exista una guerra de modelos más que un interés real por el aprendizaje de tres lenguas. También me parece fundamental mantener la complementariedad de las redes pública y concertada. Los gobernantes deben tener clara la demanda social de las familias. Nosotros pelearemos por ello, para que los padres puedan elegir centro. No tanto para que haya muchos para elegir, sino para que sean de diferentes corrientes y modelos y la gente escoja en base a sus creencias o convicciones morales.

-¿Qué valoración hace del nuevo modelo plurilingüe?

-En esta cuestión ha habido tres fases. En la primera hubo un decreto que daba flexibilidad para elegir una serie de materias en cada lengua por parte de los centros. Luego se pasó al decreto ya derogado, donde no había mucha opción, más allá de coger más valenciano e inglés. Esta limitación no nos gustaba. La ley actual nos agrada más por la flexibilidad. Hay unos mínimos en cada lengua y cada centro puede escoger las asignaturas que quiera dependiendo de la localidad, comarca o entorno. Nos habría gustado que no hubiera limitación para incrementar el inglés -no puede ocupar más del 25% del tiempo lectivo- porque es lo que nos demandan las familias.

-El modelo prevé que los centros con más valenciano e inglés tengan prioridad en el acceso a recursos adicionales. ¿Lo comparten?

-Cuando se nos presentó la ley fue uno de los problemas que vimos. En su momento se nos dijo que los recursos serían para todos los centros, pero se ha limitado esa idea. El que coja más valenciano tendrá más posibilidades de obtener más recursos, y entendemos que no es justo. No estoy en contra de que se estudie valenciano, al contrario, es una lengua oficial y debe cursarse obligatoriamente, pero no debe ponerse en contraposición con otras lenguas.

-Feceval tiene un peso fundamental en la Educación Infantil. ¿Qué ambiente se respira en el sector?

-Hay mucha preocupación por las políticas del gobierno actual. Las escuelas infantiles han hecho unas inversiones muy grandes, avaladas por gobiernos anteriores que creían en un modelo, y ahora afrontan un problema no sólo económico. Durante mucho tiempo han dado un gran servicio a las familias en la etapa de entre cero y tres años, y ahora con la gratuidad de las aulas municipales de dos y con el plan experimental, que ya no es experimental, se genera una competencia a la que no le vemos sentido teniendo una red creada y de una calidad enorme.

-¿Qué proponen para garantizar la igualdad de oportunidades, que es lo que defiende el Consell?

-Apostamos por mantener la red actual, y que se dé a las familias un bono o ayuda que cubra esa educación. Si quieren que sea gratuita nos parece estupendo, pero que cuenten con los centros actuales, con la infraestructura ya creada.

-Han presionado para que los auxiliares de inglés se incorporen también a la concertada. ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?

-Hemos ido a la conselleria a quejarnos y lo hemos planteado por escrito, pero al ver que no recibíamos una respuesta satisfactoria hemos presentado un anuncio de recurso. Queremos acceder al expediente para estudiarlo, y a partir de ahí decidiremos si seguimos adelante. Somos centros sostenidos con fondos públicos, lo lógico es que los recursos de la administración vayan a todos por igual. Esta idea nos la repiten en todas las reuniones, pero luego cuando legislan no se recoge.

-¿Por qué la jornada continua no triunfa en la concertada?

-Un titular no va a hacer nunca algo contrario a lo que quieran sus familias, por ese motivo no sale, es algo que no nos demandan porque la gente no podría conciliar.

-¿El Botánico ha perjudicado a la enseñanza concertada?

-No diría que nos han perjudicado, pero nos hubiera gustado que nos trataran mejor. Por ejemplo, en relación a la igualdad de recursos.

-¿Cómo explica la demanda social que tiene la red concertada?

-Creo que el éxito no es otro que el hecho de que todas las decisiones que toman la titularidad y el claustro son siempre pensando en el beneficio de las familias, sin sesgos de ningún tipo. Por eso nos demandan.

-Son empresas y legítimamente pueden buscar lucro económico. ¿No influye en estas decisiones?

-Nunca se decide en ese sentido, aunque seamos empresas. Los primeros aspectos a valorar siempre son el pedagógico y el educativo, por encima del empresarial.

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