«Nos encerraron dentro de una caseta del Arenal para darnos una paliza»

Roberto y Edgar muestran las denuncias por agresión presentadas ante la Guardia Civil, ayer, en Valencia. / Juanjo Monzó

La empresa de seguridad asegura desconocer lo sucedido y desvincula a los vigilantes del evento mientras un juzgado de Vila-real investiga el caso

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

«Todo tipo de golpes, puñetazos en la cara y en el cuerpo, patadas rodillazos, golpes en la cabeza y en la pared». Es el infierno que un joven camarero del Arenal Sound y un amigo suyo han denunciado ante la Guardia Civil. Lo que más les indigna es que, según su relato, algunos de los presuntos agresores fueron miembros de la organización y la paliza se produjo en el interior de una caseta prefabricada instalada para el festival.

Edgar Sancho da la cara para contar lo sucedido junto a su amigo Roberto Callejo. El primero fue contratado como camarero para el evento musical celebrado el pasado fin de semana en Burriana. Según ha denunciado ante la Guardia Civil de Burriana, los hechos se produjeron en la tarde del sábado 5 de agosto.

El detonante fue la reventa de una entrada. Siempre según su relato, Edgar contactó con una persona dedicada a esta actividad para intentar vender un abono «que no iba a poder aprovechar por mi trabajo como camarero». A este intermediario, describe Edgar, se le acercaron cuatro personas supuestamente interesadas en la entrada. En ese momento, estaba acompañado por Roberto.

Poco después «aparecieron nuevamente esos cuatro junto a dos individuos en ciclomotores de la organización». Se sumaron « otros dos, uno de ellos procedente del interior de las taquillas». Fue así como Edgar, su colega y el intermediario de la reventa fueron supuestamente introducidos dentro de una caseta «a la fuerza».

«Nos pusieron contra la pared y, sin mediar palabra, comenzaron a agredirnos»

«Nos encerraron allí para darnos una paliza», lamenta el joven. «Nos pusieron contra la pared y, sin mediar palabra, comenzaron a agredirnos. Me obligaron a entregar el teléfono y lo rompieron contra el suelo. Además, me dijeron que no iban a pagarme por mi trabajo». La víctima acabó con «fractura costal y contusiones en la cara y en el cuello». El caso está ahora pendiente de juicio en Vila-real.

LAS PROVINCIAS intentó contactar con un portavoz del festival, pero no respondió. Un abogado de la empresa de seguridad, Seycu, aseguró en unas declaraciones a TVE que sus empleados «no han tenido conocimiento de estos hechos y nunca han estado en ninguna caseta con ninguna persona» y expuso que la organización «tiene casetas propias».

La Guardia Civil ha detenido a tres vigilantes de seguridad e investiga a otros tres tras denuncias similares por hechos sucedidos el domingo y relacionados, en esta ocasión, con sustracciones en el evento.

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